Hoy, Diada. A primera hora, bulla en el monumento a Rafael de Casanovas, si bien la decisión de los políticos de alejar al populacho unos centenares de metros ahorrará el espectáculo de los glory days. A las 11 y media, bolo oficial en el Parlament, al que pueden asistir los partidarios de no romper los «complejos equilibrios» de un sistema de autogobierno quebrado política, financiera y socialmente, que será rescatado por Montoro en unas semanas y que fía la recuperación económica al enésimo pelotazo de Bañuelos.
Por la tarde, manifestación masiva a favor de la independencia convocada por la Assemblea Nacional de Catalunya, un organismo surgido recientemente y pasteleado por CiU con la connivencia de lo que queda de ERC, dedicada hoy al sí, bwana con respecto a Mas con el mismo entusiasmo suicida con el que se dedicaron a lo mismo con Montilla. Estratégicamente, confluyen dos secotres convergentes: de un lado, los que pretenden -inútilmente- reforzarse de cara a una negociación con los bwanas de Madrid -que, además de estar quebrados, tienen de su lado a buena parte del 1% catalán y ya le han negociado encima a Mas dos veces dos, en 2001 y 2006, y ello sin hablar del nulo interés que tienen en compartir algo que, BOE mediante y como demostró el caso del BBVA, es suyo y solamente suyo-; del otro, los que pretenden, no menos inútilmente, que los jefes del partido opten por las bases obviando los mecanismos de saqueo que les dan de comer -jefes que funcionan de manera similar a como un yanqui me contaba que funcionaban los negocios en Argentina, donde si a un pollo le das a elegir entre cobrar 10 hoy o 1000 la semana que viene se lleva los diez- y quitarse de encima a un Dioni de la Franja que ha cortocircuitado la estrategia presentándose en la mani para parar el golpe y, de paso, ridiculizar las patéticas y submorales manifestaciones de Artur Mas asegurando su presencia «anímica».
El acojone de las élites es, sin embargo, notorio. No va a haber un madero operativo en toda Catalunya, entre los que van a proteger a los políticos del régimen, los que van a proteger a los ultras españatarras y los que van a proteger las sedes gubernamentales. El acojone es tan notorio que, además de la ausencia de Mas, a diferencia de lo sucedido el 10-J, no habrá una cabecera unitaria de primeros espadas como los que desfilaron hace dos años entre gritos de la afición como «No hi sou tots, falta el Millet». Eso sí, 48 horas antes de la manifestación la organización -cuya competencia organizativa es inversamente proporcional a su competencia política- ha decidido, en plan CT, donde irán agrupadas las organizaciones. En primera fila, ellos y la asociación de municipios indepes que preside el alcalde de Vic acompañado por una melé de alcaldes convergentes, y banderitas europeas en una estampa pavorosa. Detrás, Omnium, que viene a ser la marca blanca de CiU. Detrás de Omnium, CiU himself, encabezada por el Timbaler del Palace. Detrás de ellos la ERC de Junqueras, que pasa por delante de ICV por el artículo 33. Detrás, Soli, CUP y sindicatos.
La cosa acaba con la presidente del parlament recibiendo sin uno de sus disfraces a una delegación de los convocantes después del éxito de la mani. Emocionado, Mas se comprometerá a recibirlos, cosa que hará antes de ir a visitar al bwana Mariano, momento en que les dirá que les escucha pero que ahora hay que estar todos unidos en defensa del pacto fiscal, reduciendo a cero el carácter independentista de la mani tal y como ya viene haciendo la CT catalana en los anuncios de la cobertura de la mani -en TV3 se habla de marxa reivindicativa, y en Godotis de jornada reivindicativa-. En paralelo, municipios convergentes y republicanos anunciarán una repetición, en modo de farsa, del hit de las consultas soberanistas.
Después, pues ya lo saben: nada. O menos que nada: quiebra, rescate, recortes, palabras y el habitual mourinhismo consustancial a los corruptos incompetentes que tienen la sarten por el mango desde el 78.
¿Significa todo esto que, tal y como lloriquea la no menos incompetente y corrupta oposición catalana, la mani es a mayor gloria de CiU y ese Govern que generosamente nos sostiene el nacional-constitucionalismo españatarra? No. Al igual que el 10-J, el tiro les va a salir por la culata. Como demostró ERC, el recorrido de manipular el masivo crecimiento del soberanismo se limita a unos pocos meses, y eso sin hablar de la CUP y la Soli. Al final, y como sucede en las democracias, lo que se manifiestan son ciudadanos, y no partidos, y el soberanismo, que ya le discute al unionismo la mayoría social, ya acreditó una capacidad organizativa y una musculatura democrática lo suficientemente cachas para seguir creciendo y condicionando el futuro político de los catalanes.
Apartado de consignas: A les 5, Urquinaona!
Firmado: Popota, a Proud Friend of Salvador Seguí
Tags: Catalunya por popota
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