Cuchara de palo II: los Albertos

Los palanganeros enchufados por el PPSOE en el Tribunal Constitucional han dictaminado que los Albertos, a pesar de existir sentencia firme que les condena por estafa, no van a la cárcel. Nada nuevo, hasta el español más analfabeto ya sabe que aquí hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda y que la Justicia española merece, a pesar del esfuerzo de muchos profesionales válidos y decentes, menos credibilidad que la de Botswana.

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández De la Vega, ha declarado en referencia a las voces que se han escuchado criticando la evidente doble vara de medir de los jueces, que «es un problema de cultura democrática, en donde tenemos que aprender a respetar las decisiones de los jueces».

Más allá de que sea arrastrar por el lodo la palabra juez el referirse a los estómagos agradecidos del Tribunal Constitucional con tal palabra, lo relevante es que la doble vara de medir no es exclusiva del Tribunal Constitucional.

En Noviembre de 2007, el Gobierno que vice-preside De la Vega se marcó el detalle de indultar a los cuatro altos cargos socialistas condenados a seis años de cárcel por el fraude en las oposiciones a Osakidetza. A los cuatro que pillaron, se entiende, porque aún hoy la sanidad vasca cuenta con el inmenso lastre de los impresentables que trincaron su plaza desplazando a mejores profesionales porque les pasaron el examen en su condición de próximos al PSE y a la UGT, tal y como recoge la sentencia judicial.

Esto es lo que entiende el PSOE por respetar las sentencias judiciales: si los condenados son amiguetes del partido o torturadores, se les indulta; si los condenados no son amiguetes del partido, se construyen nuevas imputaciones para evitar que salgan de la cárcel a pesar de haber cumplido las penas.

Pura cultura democrática, como las labores de la propia vice-presidenta como secretaria de estado de Justicia cuando los del PSOE-GAL se dedicaban a presionar a los jueces para que dictaran sentencias más respetables y con más cultura democrática sobre corruptos como Roldán o no-terroristas como Rafael Vera y toda la tropa del GAL.

Y todos los estafados por los Albertos, por supuesto, a poner cara de tontos, la misma que los estafados en las oposiciones de Osakidetza.

7 Comentarios en “Cuchara de palo II: los Albertos”

  1. «si los condenados son amiguetes del partido o torturadores, se les indulta».

    No puc estar més d’acord amb aquesta frase, és exactament així!

  2. ¿Y todavía habrá gente capaz de votar al PSOE solamente para evitar que gobernemos los «malvados peperos»?
    ¡¡¡País!!!

  3. Popota, opinar es libre y, sobre ello, necesario. Pero opinar de todo, la verdad, además de complicado (por la necesidad de tiempo) es arriesgado, porque no puedes tener todos los elementos delante para hacerlo.
    Opinar sobre las sentencias del Tribunal Constitucional, cuando suponen meses de estudio y deliberación y folios y más folios de argumentaciones jurídicas, ¿crees tú que está al alcance de cualquiera?
    En fin, yo prefiero no opinar de lo que desconozco. Aunque sea fácil hacerlo si pasamos olímpicamente de leer lo que digan otros.
    ¿Podíamos intentar en este blog, es mucho pedir, un poco de rigor a la hora de enjuiciar, opinar, establecer dicterios?
    Veo que estoy en un blog abiertamente anti-españolista, es su principal seña de identidad. Todo lo que venga de los nacionalismos vasco y catalán, mejor si son indepententistas, es chupi-guay. A pesar de todo intervengo con gusto, pero que te conste que únicamente lo hago y lo seguiré haciendo porque el blog se llama Maketo Power, y para maketo el que esto suscribe.
    Me preguntabas en un anterior debate, al que no pude dedicar tiempo, que ya que iba a votar a UPyD a lo mejor podía explicar por qué tiene idea de quitar la representación en el Parlamento español de los nacionalismos periféricos. Te digo: no me he leído el programa de UPyD. A pesar de ello creo que esta vez voy a votarles. Porque me resulta mejor votarles a ellos que no votar o votar en blanco, además teniendo en cuenta que aquí la izquierda abertzale ha empezado a pedir directamente la abstención en las próximas elecciones, y no quiero que luego metan toda la abstención en sus cuentas, como suelen hacer desde tiempos inmemoriales los nacionalistas de todo el espectro nacionalista (PNV también pidió la abstención en el referendum constitucional y luego dijo y sigue diciendo que el pueblo vasco no aprobó la constitución, porque la abstención fue superior al sí).
    En fin, que esto es lo que hay.
    Lo de que no haya leído el programa de UPyD y sin embargo les vaya a votar, ¿qué te parece? No me dirás que te extraña, ¿no? Que vote a un partido del que no me he leído el programa. ¿Quién lo hace, cuántos lo hacen? Es por eso que no esperes de mí que te justifique lo que haga o deje de hacer Doña Rosa o que Fernando Savater se haya quitado el Fernández. A mí todo eso me la suda, no sé si me explico. De toda la gente que interviene por aquí no sé los nombres y apellidos completos de nadie y qué, pues no me importa tampoco.
    Tú tienes, en cambio, que justificar a cada paso todo lo que haga IU. Es tu problema, no el mío. Yo soy libre.
    Un saludo afectuoso.

  4. Los jueces del TC son unos inútiles,como mínimo.

  5. #2 Completamente de acuerdo. Me parece una soberana estupidez votar a lo muy malo solo para que no venga lo mucho peor. Si el nuestro fuera un sistema bipartidista puro (al tiempo), tendría sentido apoyar a esta banda del PSOE solo para que no vuelvan al poder los mucho más impresentables del PP. Pero afortunadamente no es el caso y la gente puede escoger desde IU hasta FE, pasando por UPyD, e incluso CIU, ERC, PNV o BNG. No me parece de recibo este apoyo ciego que presta la gente a los dos grandes, hagan lo que hagan.

  6. Pedro José:

    1) Este no es un blog anti-españolista. Si acaso, será un blog anti-nacinalista español. En el bien entendido, claro está, que yo, que soy español, considero perfectamente legítimo, normal y de persona cuerda ser nacionalista español, a pesar de que discrepe de ello.

    2) Más allá de la innecesaria justificación del voto a UPyD -huelga decir que cada uno vota lo que le da la gana, que el voto no lleva aparejado juicio moral alguno sobre la persona que lo emite-, sí sigo interesado en saber a qué te referías cuando aludías a la «sobrerrepresentación» de los nacionalistas en el congreso, y en saber cuál debería ser a tu juicio la representación de los partidos citados para que no fuera «sobrerrepresentación».

    3) Que no te hayas leído el programa y les vayas a votar me parece muy bien. Yo me he leído solo algunas partes de los programas de algunos partidos. Aunque eso sí, te has perdido ver que en un programa electoral de un partido formado por élites intelectuales escriben «orquilla» sin hache, como «elicóptero».

    4) Por lo demás, yo no tengo que justificar cada paso que da IU porque algunos me parecen bien, otros me parecen mal -sin ir más lejos, es para llorar su actitud sobre la ley de memoria histórica- y otros me parecen todo lo contrario.

    5) En cuanto a la autoatribución de la abstención, los números y el hecho de su clara campaña en el referendum constitucional deja al PNV en su lugar. Que es un lugar, por cierto, sensiblemente mejor al 3% de votos logrados por el partido mellizo de UPyD en las autonómicas catalanas, después de llevar la tira atribuyéndo la abstención al movimiento ultra-nacionalista que pretenden representar.

    Un cordial saludo,
    pep

  7. Con mucho gusto te contesto a lo que yo entiendo por sobrerrepresentación de los partidos nacionalistas en el Parlamento español. El concepto, tal como yo lo entiendo (y por favor no me tomes como portavoz de UPyD: les voy a votar, como te dije, pero no soy ni siquiera militante, por lo que mi opinión no pretende ser ni oficial ni oficiosa) alude, más que a lo que es la representación que tengan en cuanto a la traslación de votos a escaños, que ahí los estudios coinciden en que la variación no sería muy grande de lo que hoy hay, al hecho de que los partidos de ámbito estatal tengan luego que pactar con ellos tanto para reforzar sus mayorías como para reforzar su oposición. Esto es, que la política del Estado, llevada a cabo por los partidos mayoritarios, tenga que tener un soporte en partidos nacionalistas cuyo único interés, permanentemente, es arrimar el ascua a su sardina territorial concreta.
    Esto lo hemos padecido durante muchos años en el País Vasco, como sabes, y sobre todo por parte del partido socialista. Hecho que ha contribuido grandemente a que al final yo no vote más socialista. También lo hizo Aznar cuando le convino, acuérdate de aquellas conversaciones con Arzallus, donde salió el antepasado vasco de Aznar y todo aquello tan bonito.
    En el País Vasco, los que entonces votábamos socialista o popular teníamos que ver que luego el partido, en su política de Estado, pactaba en Madrid con los nacionalistas vascos, que quedaban, así, configurados como los «únicos vascos en Madrid», con su grupo vasco en el Congreso y todo lo demás. Los parlamentarios vascos no nacionalistas se diluían en el Congreso y ya nadie sabía a quién representaban.
    La sobrerrepresentación de los nacionalistas en la política nacional alude a eso, Popota, a aprovechar sus pactos en Madrid con los partidos estatales que lo que ha hecho ha sido, invariablemente, engordar su representación de lo vasco y, de paso, muy importante, anular por completo la representatividad vasca de los partidos sucursalistas en el País Vasco, tanto del PSE como del PP vasco.
    ¿Quién sabe que en Madrid hubo durante muchos años, varias legislaturas, creo que cuatro, un parlamentario del PSE, vasco por tanto, que se llamaba Angel García Ronda, elegido en las listas del PSOE por Guipúzcoa? En cambio todo el mundo sabía que Anasagasti, con su flequillo, era el representante de los vascos en Madrid. Estas visualizaciones de la política son muy importantes para configurar un imaginario, sobre todo fuera del País Vasco, donde lo vasco sin apellidos queda diluído en la nada más absoluta.
    Por no decir los sacrificios que el PSOE ha pedido siempre a su sucursal en el País Vasco, cuando le ha convenido tener contentos a los nacionalistas: en este aspecto el episodio de las autonómicas de 1986 ganadas por el PSE en medio de la crisis nacionalista son de lo más elocuente. Cuando PSE, EA y EE estaban a punto de llegar a un acuerdo de progreso, salió Bandrés, el pobre, diciendo que el lehendakari tendría que ser abertzale… Y ahí se jodió todo. Entonces fue cuando salió elegido Ardanza.
    Saludos.