RBBE está en contra de esas largas listas que se ven en la red de jugadores patéticos que han pasado por las Españas. Hay que tener un respeto a estos dildos del tamaño de acorazados norteamericanos con los que directivos ávidos de comisiones o secretarías técnicas tocomocheadas por comisionistas nos han percutido. No se puede obviar esa sensación que abruma desde el asiento por el que pagas anualmente el PIB de Guatemala de observar a sujetos indocumentados de extravagamtes apelativos y pensar para tus adentros muy seriamente mientras el cigarro pende de tus labios adherido bogartianamente a la comisura: ¿no podría hacerlo yo mismo mejor? De eso nos va a hablar Tácitus, escribiendo a mano empleando como tinta sangre de charnego.
Yo vi el debut de Romerito. Me podría poner eso en una camiseta, o en un carnet. Seguro que en ambos casos identificarme de ese modo me serviría para abrirme paso entre la multitud en cualquier circunstancia, por difícil que fuera. Porque cosas como esa curten, hacen de uno un hombre de verdad. Te lo voy a explicar, a tí que eres joven y que te gusta que te cuenten cuentos antes de ir a dormir.
La cosa era que en el Barça jugaba un tipo al que nuestro querido Valdano definió diciendo que los mataría todos en el Oeste. En México dejó unas cuantas muescas en su colt. Rápido y listo, con cara de bueno pero despiadado. Gary Winston Lineker, casado con una señora de nombre Michelle y apellidada Cockaine. Un lince británico, vamos.
A Johan I el Grande eso no le parecía suficiente, puso al bueno de Gary de extremo, y aún así sacó de él un rendimiento aceptable. Pero al final no era ese el tema. La cosa era demostrar quien mandaba, y apostar tan fuerte que tolerada esa se le aceptaría cualquier otra. Se sacó por tanto de la manga a Julio César Romero, hombre de nombre improbable, más de torero que de futbolista, que a diferencia de su homónimo sólo fue capaz de llegar, ver y cagarla. Para rizar el rizo, se le ocurrió traerlo en la semana previa a un Barça Madrid.
La cosa era tan dantesca que no me hubiera sorprendido que en la rueda de prensa de presentación sus palabras hubieran sido: “hola soy paraguayo y he venido para sustituir a Lineker”, “¿para qué?” diría extrañado el periodista ”paraguayo”. No tengo tan claro que las cosas no sucedieran así.
El partido se jugó un 1 de abril. No sé que extraño simbolismo hay detrás de todo eso. No veo a Johan tan sutil como para querer decir, justo 60 años después, que cautivo y desarmado el ejército rojo, él ya lo tenía todo atado y bien atado. Me inclino más bien por pensar que mirando el calendario y teniendo en cuenta que ese día se celebra el llamado April’s Fool, equivalente a nuestros Santos Inocentes, se le ocurrió gastar una gran broma pesada a la afición, a la propia y a la ajena. O tal vez sea todo una mera coincidencia.
Si la memoria no me engaña, el partido se jugó una soleada tarde de domingo. Recuerdo que había expectación antes de empezar, pero creo que se debía más a la entidad del rival que a la del nuevo fichaje. No era como el día que debutaron los de Boer, ese día sí había expectación. Era una fría tarde de enero, jugábamos contra el Zaragoza, y en el autobús que cruza toda la Diagonal hasta casi la puerta del estadio tuve la oportunidad de compartir apretujones con Miquel Roca. Desde luego, viste mucho más decir que yo vi el debut de Romerito.
El partido acabó con empate a cero. Romerito estuvo a punto de marcar. Pero a punto de verdad. Seguro que la historia hubiera sido diferente entonces. Quizás ni siquiera hubiera caído el Muro de Berlin. Cierren los ojos e imaginen la escena. Ese histórico día de abril de 1989, bajo las órdenes del colegiado Joaquin Ramos Marcos, los equipos formaron con las siguientes alineaciones:
Barcelona: Zubizarreta, Serna, Alexanko, Aloisio, Eusebio, Milla, Bakero, Roberto, Romerito (Julio Alberto), Salinas, Beguiristain (Amor).
R. Madrid: Buyo, Chendo, Gallego, Sanchis (Tendillo), Esteban, Michel, Schuster, Martin Vazquez, Gordillo, Butragueño (P. Llorente), H. Sanchez.
17 abril, 2007 a las 3:05 pm
La culpa tuvo que ser de Neeskens, que jugó con Romerito en el Cosmos. Unos cuantos años antes ya hubo un proto-Romerito en el Barça: Roberto Dinamita.
Para quiénes se pregunten cuál vendría a ser el equivalente brasilero del A. de Aviación, podemos proponerles el Fluminense, que aún hoy tienen a Romerito como el mayor ídolo de su perdedora historia (junto a un tal Rivelinho).
17 abril, 2007 a las 3:11 pm
Da gracias, amigo Tacitus, por no haber presenciado este otro debut del prenda:
http://www.youtube.com/watch?v=ofoI7dAqtjQ
17 abril, 2007 a las 4:00 pm
Parece que lo del final es penalti
18 abril, 2007 a las 12:11 am
Eusebio, Milla y Roberto en el once titular. No quepo en mí del gozo.
20 abril, 2007 a las 9:55 am
» RBBE está en contra de esas largas listas que se ven en la red de jugadores patéticos que han pasado por las Españas»
Pues a mí me encantan. ¿Para cuándo una sección de biografías de currantes de la pelota y fiascos en general? Podríais empezar con Escaich, o con Villarroya, o con secciones de «herederos de Maradona», «aspirantes a NeoPelé»…en fin, hay tantos.
20 abril, 2007 a las 10:01 am
Por cierto, menudo ataque de nostalgia. Que levante la mano el que no haya hecho éste álbum:
http://www.todocoleccion.net/album-liga-81-82-edicciones-este-completo-27-colocas-extras~x4784470