Señores, habla el Doctor, desde las Illes, en contra de su voluntad: Para venderlo: 1 – La primera y principal: por su bajo rendimiento. El Barcelona no puede permitir pagar 8 millones de euros a un jugador que no rinde según lo que cuesta. El bajón (o decadencia) de Ronaldinho en el Barcelona en sus dos últimas temporadas es enorme. No desborda, ha perdido rapidez, no tiene protagonismo en el juego del equipo y ralentiza el juego con sus contínuos pasos atrás. Además ya casi no dispara a puerta y pocos son los pases en profundidad que intenta; 2 – Por su falta de profesionalidad. Sabido es que sus entrenamientos dejan mucho que desear, lo que repercute en su mala condición física que queda reflejada en cada partido. Si a eso le sumamos su querencia por el gimnasio y sus continuas ausencias de hoteles de concentración y actos oficiales del equipo tenemos a una bomba en el vesturio que el año pasado ya provocó el lógico enfado de Eto’o. Y lo del gimnasio lo pongo en cuarentena, porque según mis fuentes con esa cantinela se tapaban ausencias de Ronaldinho provocadas por resacas o trasnochaciones. 3 – Porque no hay dos sin tres. 4 – Porque es excesivo pagar 8 millones de euros por tirar faltas o penalties. Ambas son las únicas suertes en las que Ronaldinho brilla en los últimos años, equiparando su situación a la misma funcionalidad que Angoy en los Barcelona Dragons. 5- Porque se está desvalorizando. En el fútbol no se trata de amortizar a los jugadores, porque la depreciación en muchos casos es inevitable, pero el caso de Ronaldinho puede marcar records. De los 100 millones que se ofrecían por Ronaldinho en verano probablemente se baje hasta 30-40 en el próximo estío. Al tiempo. Cinco Para quedarse: 1 – Para que se joda y no vea cumplido su sueño de jugar en el Milán/Chelsea y cobrar más. Algo me dice qe el bajón de rendimiento de Ronaldinho no es casual y es más doloso de lo que parece. Una medida de fuerza para forzar su renovación o traspaso; 2 – Porque es capaz de emepezar a jugar bien en cuanto se vaya. Lo cual sería una putada. Además del hazmerreir desde las pocilgas blancas; 3 – Porque no hay dos sin tres; 4 – Porque le romperá el corazón a la hija de Rijkaard; 5 – Porque se perderá una importante fuente de ingresos en los bares más «chic» de Barcelona.
NOTA DEL DIRECTOR: Cuando El Doctor usa el término «pocilgas blancas» puede que se refiera a centros productivos del alimento más fino y selecto de todos cuantos hay en el mundo: el jabugo. Haciendo referencia así al orgullo que supone a los españoles que una institución ofrezca los sabores más embriagantes y maravillosos de todo el abanico de posibles gastronómico mundial: el placer sumo. Y es nuestro.
Pocos ecos quedan ya de las tanganas que se podían ver antiguamente en los campos de fútbol, cuando aún jugaban hombres. Luis Fabiano y Diogo el pasado año no se puede decir dieran un espectáculo escalofriante, sino más bien irrisorio. Y más se perdió con Hierro, que si fue capaz de partirle la cara a Stchoikov directamente, o engancharle una patada a Soler veinte segundos después del pitido final del partido. Se ven cochinadas, sí, pero ya no como antaño. Para rememorar una de las más sonadas, la del Partido de Homenaje y Loor a Su Majestad El Rey Juan Carlos I de Borbón y Borbón 1984, tenemos a nuestro habitual colaborador Tacitus, que viajó desde Barcelona y estuvo presente, testigo de excepción de todos lo sucedido y que, a buena cuenta, podríamos apostar a que no se gastó más de quince pesetas.
Con el buen tiempo que hace no es fácil recabar ánimo para soltar ladrillos. Sabemos que Fran ha demandado al Deportivo y que Lendoiro lo ha recibido al grito de ¡nos quieren timar! También Sergio Ramos en un acto patriótico sin precedentes, a España servir hasta morir, ha librado con una sutil pero contundente hostia a la selección y al Atlético de Madrid del fútbol despampanante de Fernando Torres. Roberto Carlos y Beckham se niegan a hacer una gira por Israel con el Madrid. El Sevilla anda mosca con los aficionados que revenden las entradas de las finales. El Manchester se ha llevado por ochenta kilotones las dos perlas portuguesas, Nani y Anderson. Demasiados portugueses para una sola plantilla, a ver lo que tardan en entonar fados por un gang bang con tranny publicado en el Sun. Sólo queda Pepe, el central, por usurparle a Pinto da Costa. Han pasado muchas cosas pero, la verdad sea dicha, con los pájaros trinando, las extranjeras de corto y las terrazas desplegadas en las aceras nos sudan un poco la polla. Queremos rememorar, divagar suavecito en clave de soft pop, así que tiramos de nuestro mesurado pero sagaz culé, Tacitus, para una columna veraniega sobre uno de esos futbolistas que ya no nacen: Juan Gómez «Juanito». En la imagen, antes de pagar una multa de medio millón de pesetas por exponerse a una lesión, a saber: sobrecarga, tendinitis… Gracias a él yo sé lo que es el «asiento de la muerte» en un coche. Sentado en uno dijo adiós al mundo, volviendo de ver al Madrid meterle tres al Torino del lesionado pesetero Rafa Martín Vázquez. (Foto: Plata y Oro)
RBBE está en contra de esas largas listas que se ven en la red de jugadores patéticos que han pasado por las Españas. Hay que tener un respeto a estos dildos del tamaño de acorazados norteamericanos con los que directivos ávidos de comisiones o secretarías técnicas tocomocheadas por comisionistas nos han percutido. No se puede obviar esa sensación que abruma desde el asiento por el que pagas anualmente el PIB de Guatemala de observar a sujetos indocumentados de extravagamtes apelativos y pensar para tus adentros muy seriamente mientras el cigarro pende de tus labios adherido bogartianamente a la comisura: ¿no podría hacerlo yo mismo mejor? De eso nos va a hablar Tácitus, escribiendo a mano empleando como tinta sangre de charnego.
Es ésta la primera de tres tribunas sobre la suerte, buena, mala o regulera. Nos vamos a Gijón, de la mano de Jorge Osorio, para sumergirnos en el fútbol de hace medio siglo cuando, además de jugar hombres como los que ya no nacen, este deporte se regía por unos designios de marcado surrealismo. Hasta tal punto que el anecdotario actual -putas, coches y drogas- palidece completamente ante las viejas historias que cuentan nuestros abuelos, eso sí, durante veinte minutos y poniéndose de pie delante de la tele en mitad de un partido crucial jodiéndole la marrana a ti y a todos tus invitados.
En RBBE no sólo se encuentran los textos más cultos y profundos, sino los más sensacionalistas. Como ilusionante equipo redashional pensábamos que éramos de calle los mejores, pero nos hemos dado cuenta de que no, de que somos mejores que nosotros mismos, pues el elemento clave, la piedra angular de todo medio de información deportiva, el sudaca, también contamos con el mejor. Desde Uruguay, una especie de Cataluña argentina, pero con un negro por cada tres habitantes, el affaire Messi.
Hasta el final de la temporada (muera Manolo Lama que diría “hasta final de temporada”) vamos a poner ojo de la Stasi en la gestación del que será el Fútbol Club Barcelona del futuro. Básicamente porque tenemos la firme convicción de que Su Majestad el Rey Juan Carlos I de Borbón reina magnánimo porque así lo quiere Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo, que son la misma persona, y, en un plano secundario, de que nos vamos a reír bastante con la secretaría técnica azulgrana. Lo hemos hablado mucho en sesudos e-mails de extensión abominable antes de constituir esta santa casa: Rikjaard no quería a Deco, Ronaldinho lo tenía hecho con el Madrid, Laporta al que perseguía era a Beckham, Etoo vino porque no había cuartos para traer a Trezeget, se iba a ceder a Messi al Cádiz y a Puyol lo querían vender como quien se desprende a día de hoy de un Seat Panda aboyado con un indigente haciendo noche y uso evacuatiorio en su interior. Por todas estas razones, damos por hecho que el sin par Txiki va a armar un equipo que, lejos de parecerse al que muy probablemente haya sido, en cuanto a juego, el mejor combinado de todos los tiempos –lo firma un madridista que soy yo, hola- se dará más un aire a aquellos grupos de individuos de la etnia calé que con un teclado Roland y una señora dando voces se apostaban debajo de nuestras capitalinas ventanas los sábados para que les tirásemos duros. En este sentido, dedicaremos asimismo artículos que glosarán lo que ha sido la peculiar dirección del club catalino a lo largo de todos los tiempos. El primer escrito de esta serie es una tribuna que concedemos embargados por la emoción al honorable lector Tácitus, caballero a fuero del Estatut, sobre uno de los franquistas más queridos en Cataluña: José Luís Núñez. Seguir leyendo… »
Estrenamos la sección Tribuna con nuestro corresponsal freelance en Colonias. Uruguashoibérico él, nos nació culé. Y no le falta tiempo para celebrar la onomástica florentinesca haciendo honor al mayor logro del presidentísimo: que el barcelonismo mease caudalosamente en la faz del aficionado madridista. Con Ustedes, Él:
Que la bola entre o no entre en el arco puede cambiar la historia de un club, incluso el devenir de una selección nacional o de la patria entera. Mas a mi me cambió la vida el meter la cabeza en el tambor de una lavadora.