La muerte del género epistolar
Los escritores consagrados han de pagar un peaje por su talento del que se libran las personas comunes. Mientras viven, la mayoría, salvo quizá unos cuantos muy apegados a los asuntos públicos y sobre todo a los que se desarrollan de noche, permanecen al margen de los cotilleos de verduleras. Si acaso pueden ser víctimas […]