Una burbuja que atonta y anestesia

 Seguimiento de la campaña electoral valenciana (día 5) para El País Comunitat Valenciana

Ayer pudimos leer en El País un reportaje muy interesante sobre la explosión de la burbuja inmobiliaria y los estragos que ha dejado esa implosión en nuestro territorio. Tras unos años, muchos, la verdad, de engañosa bonanza, el impacto destructivo sobre nuestra economía y el empleo que ha tenido el colapso del modelo ha sido demoledor. Pero no lo suficiente como para que esta campaña electoral esté centrada en torno a lo que tarde o temprano ha de ser el eje del debate público y social en la Comunidad Valenciana: cómo hemos de montárnoslo para tratar de vivir lo mejor posible a partir de las posibilidades de desarrollo de que disponemos y de nuestras posibilidades y debilidades estructurales.

Si uno lee las propuestas de los diversos partidos políticos al respecto, todos dicen más o menos lo mismo: hay que apostar por la «economía del conocimiento» para hacernos menos dependientes del ladrillo y del turismo, del copazo y de la construcción. Ya está. Declamado el protocolario propósito de cambio y enmienda pasamos a otro asunto. Alarte suele decir, además (lo que es un planteamiento original, eso es indudable), que quiere que el peso de la industria pase de ser el 12% del PIB valenciano a más del 25%. Pero es una afirmación que no va mucho más allá y no pone en cuestión la primacía simbólica del mantra del momento: «economía del conocimiento».

Como ya comentamos en su día, da la sensación de que se trata de una afirmación ritual que carece de la más mínima vocación de concretarse. Y que en el fondo los ciudadanos continúan adormecidos (y bien contentos y tranquilos de estarlo) por los ecos de la burbuja, esperando a que esto repunte, confiados en que los turistas volverán, como lo hará la reactivación económica y, con ella, la bendita dinámica de urbanización y transformación de tierras que tan bien se nos da.

Demasiada gente, durante demasiado tiempo, ha ganado mucho dinero fácil vendiendo alguna hanegada herencia de la familia. Demasiada actividad económica, durante largos años, ha permitido boyantes negocios relacionados con la construcción para los que no se requería demasiada capacitación, talento o preparación.  Sobre todo, esos años buenos están, todavía, demasiado cerca como para ser recordados con añoranza y aspirar a que vuelvan. Es ley de vida. Es humano. Mucha gente no es aún consciente de que no, de que esos años no volverán. La sociedad valenciana se ha otorgado a sí misma una especie de tiempo de descuento antes de tomar decisiones, en la esperanza de que esto se arregle solo y todavía no lo consideramos concluido. A lo mejor hacen falta otros cuatro años, ¿quién sabe?

No sorprende por ello en exceso que el debate económico haya brillado estos primeros días de campaña por su ausencia. El tema no fue ni siquiera uno de los grandes bloques pactados para el debate realizado en RTVV. Las señas de identidad o las infraestructuras, por ejemplo, se entendieron cuestiones más prioritarias que reflexionar sobre a qué queremos dedicarnos, en qué podemos ser competitivos, dónde será posible lograr buenos trabajos, más o menos bien pagados… aquí  ahora, y también a unos años vista

Echamos en falta propuestas en la materia de los diversos partidos con un mínimo de contenido. Más que nada porque un modelo productivo ni se cambia en cuatro días, ni se cambia del todo, ni lo puede cambiar un gobierno a partir de mero voluntarismo. Así que tampoco se pueden esperar milagros. Ahora bien, de ahí a no hacer ni plantear nada va también un buen trecho. Porque para poder ir avanzando en la buena dirección es necesario, ante todo, ser conscientes de que hay un problema estructural, y no coyuntural, en esta crisis. No parece que como sociedad lo hayamos, a estas alturas, asumido. Con lo que tampoco podemos quejarnos de que nuestros representantes obvien el tema.

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Tras haber acabado de escribir sobre economía he podido asistir al impresentable debate entre Sonia Castedo y Elena Martín en Canal 9. Las candidatas de PP y PSOE a la Alcaldía de Alicante han protagonizado un espectáculo alucinante, leyendo papeles, incapaces de articular frases coherentes sin ayuda de la chuleta y, para colmo, nos han sorprendido con un festival de insultos y puñaladas de baja estofa. ¿De dónde han sacado a esta gente?



6 comentarios en Una burbuja que atonta y anestesia
  1. 1

    «¿De dónde han sacado a esta gente?»

    Y pensar que antes para dedicarse a la política era necesaria la retorica.
    A esa gente la han sacado del «y tú más » que domina el famoseo, la TV y la misera realidad actual.

    Comentario escrito por Manolón conductor de camión — 10 de mayo de 2011 a las 10:42 am

  2. 2

    Pues de dónde las van a sacar., ¡de las juventudes de los partidos!!!! :) , las que describía el otro día la paella rusa…

    Extraído de sus webs:

    » 1993 Afiliación a Nuevas Generaciones del Partido Popular.»

    «… el de vicesecretaria general de las Juventudes Socialistas del Pais Valencià … »

    Y ésas serían de las «más capacitadas»….

    Saludos

    Comentario escrito por asertus — 10 de mayo de 2011 a las 12:17 pm

  3. 3

    Por cierto.., que me he liado.., yo venía a preguntar sobre esto:

    http://www.merodeando.com/2011/05/05-sentencia-de-la-audiencia-provincial-sobre-caso-sgaeladrones

    Por el que una web es responsable de los comentarios de sus lectores, «colaborador necesario». Sería interesante algún comentario, ¿no?

    Saludos

    Comentario escrito por asertus — 10 de mayo de 2011 a las 12:20 pm

  4. 4

    yo creo que la cosa aun es peor que que «Mucha gente no es aún consciente de que no, de que esos años no volverán»; no se dan cuenta del desastre sin paliativos que es para la economia en general, y enl nivel de empleo en particular, tener un tejido industrial tan debil, tan pocas empresas exportadoras y un nivel de endeudamiento privado (ya saben, el dinero que va para la hipoteca no va a comprar, a viajar, a consumir, a la peluqueria, al cine, a cenar por ahí….)tan alto, que esto no es una crisis financiera «extranjera» que nos afecta un poco, o una crisis del ladrillo pasajera, es una crisis productiva estructural gravísima

    Comentario escrito por pescadilla — 10 de mayo de 2011 a las 4:18 pm

  5. 5

    Completamente de acuerdo con pescadilla.

    Hoy he visitado la empresa Vossloh en Valencia. Empresa que diseña y construye locomotoras y vagones (trenes mercancias y pasajeros, metro, tranvia…). La persona que nos ha dado la charla nos ha relatado la historia de la empresa. Nos ha insistido en que este país necesita tejido industrial, que al final es el que genera riqueza. Necesitamos I+D, puesto que no es suficiente con fabricar, hay que poseer la ingeniería y el diseño.
    Hace falta un cambio estructural radical. Se ve muy negro.

    Comentario escrito por orayo — 10 de mayo de 2011 a las 11:49 pm

  6. 6

    Y añado. Si las cosas van a ir mal y los ingenieros, cientificos, etc más capaces o más lanzados se van a fugar a Alemania y otros países… suma y sigue. Menudo negocio es formar a las personas y luego desaprovecharles y que se vayan. ¡Que otros saquen el rédito!

    Comentario escrito por orayo — 10 de mayo de 2011 a las 11:52 pm

Comentarios cerrados para esta entrada.

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