Huelga de funcionarios y sindicatos en la función pública (II)

Estamos hoy, los funcionarios españoles, llamados a secundar una huelga en protesta por los recortes anunciados por el Gobierno. Hace un par de semanas ya tuve ocasión de manifestar que, no compartiendo en absoluto las medidas aprobadas por quienes mandan, sean éstos quienes sean, tenía muchas reservas respecto de la conveniencia de secundar una huelga como la planteada. Por muchas razones en las que se mezclaban mi propio desacuerdo con quienes las convocan y se quejan ahora cuando han sido muleta de apoyo de una política económica suicida, de una política social de vergüenza, de una minoración general y constante de los servicios públicos y de la difusión y afianzamiento de un marco ético sobre la convivencia que me parece repugnante, donde los mínimos deseos personales han de ser primados, siempre que sea posible, sobre cualquier consideración atinente al bien común. De hecho, en el fondo, la huelga de hoy es un triste epígono de estas muy consolidadas tendencias sociales y del comatoso estado al que se dirigen, de la mano, sindicatos y función pública.

Pero junto a estos motivos, también aproveché para explicar por qué, desde un punto de vista estructural, no me convencían las huelgas de funcionarios como instrumento para reclamar mejoras laborales. Quedó pendiente analizar una segunda parte indisolublemente asociada a estas consideraciones: la situación y actuación de los sindicatos y la negociación colectiva en la función pública.

Voy a empezar reconociendo que probablemente todo mi pensamiento está íntimamente condicionado por dos prejuicios que, aunque a mi juicio se fundamentan sólidamente en la realidad, puede que sean aventurados y se expliquen porque vivo en España. A saber:

– no me creo a los sindicatos españoles ni confío en la labor que hacen, que no entiendo que sea de representación de los intereses de los trabajadores, como es inevitable que ocurra en un contexto com el nuestro en que quien paga a los sindicatos no son sus afiliados sino el Estado, con generosas subvenciones directas e indirectas (lo de los cursillos de formación en este país es de vergüenza);

– no considero que haya que analizar las aportaciones que hacen los sindicatos respecto del bienestar de los funcionarios actuales, sino respecto del sentido de la función pública que, idealmente, me parece sensato que subsista (y que, como tuve ocasión de explicar en mi comentario anterior, es mucho más reducida que la actual).

Obviamente, unos sindicatos diferentes, que no recibieran masivas ayudas públicas y que se mantuvieran y actuaran como consecuencia del esfuerzo de los trabajadores por pagar sus cuotas me merecerían otro crédito y el juicio que tendría sobre la conveniencia de que participaran más activamente en el sistema  sería, a buen seguro, bien diferente. Pero como se dice habitualmente, si mi moto tuviera cuatro ruedas no sería mi moto sino un coche. Y en España, de momento, la situación es la que es. Ahora bien, conviene aclarar por ello que mis comentarios no se refieren a la conveniencia de que los sindicatos participen o dejen de particpar, sino a la de que lo hagan estos sindicatos.

Es evidente también que mis juicios se refieren a la situación de los funcionarios que tienen (¿tenemos?) un estatuto verdaderamente privilegiado y diferenciado respecto de nuestra función y control por parte del Estado. Para todos aquellos que desarrollan un trabajo en todo equivalente al de cualquier trabajador y en una situación de dependencia del patrón idéntica a la que tiene un asalariado ordinario, ya ha quedado claro, espero, que lo más sano sería entender que en este caso no estamos, ni debiéramos estar, ante una relación funcionarial. Y que por ello, en tales situaciones, me parece que lo más sensato es aplicar normas coherentes con la situación de facto. Esto es, la del Estatuto de los Trabajadores. Y lo mejor sería empezar por convertir en relación laboral ese vínculo funcionarial. Con todo lo que ello suponga.

Dicho todo lo anterior, expuestas todas las prudentes explicaciones antedichas, allá va mi opinión, presta a ser criticada, demolida y apedreada: a mi juicio, y por mucho que nuestro ordenamiento jurídico y el contexto internacional hayan aceptado lo contrario, los sindicatos, tratando de expresarlo con la mayor sencillez posible, sobran en la función pública. Allá van algunas razones por las que ésta es mi opinión, que no sé si serán o no válidas pero que, al menos, son las mías, como funcionario que soy, absolutamente dispuesto a prescindir de mis representantes sindicales sin derramar una sola lágrima:

1. Porque los propios funcionarios somos los primeros que, masivamente, creemos que los sindicatos sobran, como demostramos al no afiliarnos, de forma muy mayoritaria, a ninguno de ellos (la prueba de hasta qué punto es baja la tasa de sindicación es lo difícil que es encontrar datos fiables y exactos, pero si tenemos en cuenta que en general podemos considerar que un 10% sería un dato optimista a tener lo de los estudios conducidos hace años, basta señalar que la evidencia y la experiencia hace intuir que entre los funcionarios, excluidos algunos sectores muy concretos, como la enseñanza y la sanidad, los niveles de sindicación deben de ser si cabe menores). Algo debe de significar esta masiva desafección.

2. Porque, por expresarlo en plan cínico, la labor de los sindicatos y la negociación colectiva, cuando trata de funcionarios, es una pura filfa. De hecho, lo acabamos de ver con total nitidez. Si el patrón puede, cuando quiera, aprobar un Decreto-ley que te rebaja el salario un 2’5%, o un 5%, o un 7%, o un 20% si es preciso y le parece conveniente… ¿de qué negociación colectiva estamos hablando?  Llamemos a las cosas por su nombre. La Administración, en realidad, lo que hace es un proceso de pseudo-negociación paripé con unos representantes sindicales para tratar de apaciguar a sus trabajadores y quedar bien ante ellos y, de paso, ante la opinión pública. Pero esta pseudo-negociación, donde en última instancia la Administración puede imponer, rectificar, modificar ulteriormente… cualquier decisión, ¿tiene algo que ver con la negociación colectiva? Y, sobre todo, ¿necesita de sindicatos para ser llevada a cabo?

3. De resultas de la combinación de 1 y 2, va y resulta que tenemos un proceso legitimidar, pseudo-negocial, llevado a cabo, ¡en nombre de todos los funcionarios! por una minoría de entre ellos, dado que se les aplica la presunción de representación que en las relaciones laborales ostentan los sindicatos representativos. Es de risa que así sea. Y conduce a resultados perversos. Pues, a efectos de cumlir con la realidad del trámite, esto es la pseudo negociación legitimadora, lo mejor sería que en la misma participara una extracción del colectivo más representativa del mismo. Como la Adminstración puede hacer, en última instacia, lo que más le plazca, también podría establecer procesos de particpación más abiertos y, en la práctica, más plurales. Y no pasaría nada.

4. Si la escasísima, por no decir nula, importancia de las cuotas de los afiliados a los sindicatos hace que éstos dependan, en la  práctica, de las generosas subvenciones estatales y autonómicas, así como del conocido y consentido desvío que se produce con las subvenciones para organizar cursillos de formación, convierte en la práctica a los sindicatos más en mediadores especializados pagados por el Estado para lubricar las relaciones sociales (y como tales funcionan, a la hora de la verdad, en España)que como representantes de los trabajadores, en la Administración el fenómeno se multipla. El sindicalista acaba siendo un engranaje más de la maquinaria administrativa, y atiende más a las necesidades y exigencias de funcionamiento del aparato que le sustenta y da conbertura que a las de los trabajadores. Para acabar así, ¿hace falta un montaje tan caro? ¿No hay modos alternativos de funcionar ahorrando costes y prescindiendo de paripés?

5. Por último, hay una cierta lógica en servir al Estado, y en detentar ciertos privilegios ínsitos a cualquier relación estatutaria, que se compensan, a su vez, por la dependencia respecto del poder para definir los términos de la relación. Y, si no te gusta, pues te vas. Ya se cuidará el Estado, o debería hacerlo, de ofrecer una buena ecuación de beneficios y garantías si estima que necesita atraer a gente válida, capaz y motivada. Si no lo hiciera, de hecho, los perjuicios los padecerían los ciudadanos. Por lo que éstos habrían de ser los primeros interesados en que el empleo público estuviera debidamente incentivado para que funcionara de modo óptimo. Pero, a su vez, corresponde a los ciudadanos, atendiendo a esa peculiar posición en que se encuentra el empleo público, definir, a través de sus representantes, cuál sea el nivel concreto que deba ofrecerse. A fin de cuentas, lo pagan ellos. A fin de cuentas, también, si la maquinaria administrativa se resiente por no lograr atraer buena materia prima, lo pagan ellos. Que decidan ellos. Hay una cierta justica en ello.

Pero, sobre todo, hay una evidencia innegable. Que te aprueban un Decreto-ley y ya está. Para acabar la cosa así, la verdad, no hace falta empeñarnos en matener toda la cortina de humo sindical en la función pública. Un buen Decreto-ley, como el que hemos tenido, es la mejor demostración de cuánta sustancia laboral y sindical hay en nuestro entorno. Ninguna.



17 comentarios en Huelga de funcionarios y sindicatos en la función pública (II)
  1. 1

    Durante 14 años me han quitado 500 euros de mi sueldo,gran parte para pagar a los funcionarios,que evidentemente tienen que ser costeados por los que corremos el riesgo de quedarnos en la calle un dia u otro.
    Hay jubilados comiendo de la basura, familias enteras en la calle por deshaucio, y a los funcionarios les preocupa su sueldecito….cada dia me da mas asco este pais.

    Comentario escrito por Alex — 08 de junio de 2010 a las 2:48 pm

  2. 2

    Pues hasta para llevar un papelito de un despacho a otro y resolver problemas personales o de trabajo, hace falta un funcionario q lo haga; para educar a nuestros niños; para atender a nuestras enfermedades y un largo etc, por mucho asco q den.
    Así pues habrá q aguantar el asco a veces o simplemente no usar de sus servicios para no dar arcadas.

    Comentario escrito por Pepa — 08 de junio de 2010 a las 3:35 pm

  3. 3

    Muy de acuerdo con lo que dices.
    De hecho, en vez de penalizar el salario de los funcionarios y de los trabajadores por cuenta ajena, en cuanto nos suban los impuestos, se debería haber reducido el GASTO.
    Es indigno que mongers como la Pajín se levanten casi 15000 leuros al mes, que gentuza como Corbacho tengan un salario público, que los diputados con dos ejercicios tengan derecho a la pensión máxima, que se robe a manos llenas en todos los ayuntamientos y ccaa y que se financien estupideces de forma constante.
    Es indigno que el idiota necesite tantos asesores para luego no entender nada, que se derroche el dinero en abrir tumbas del año del catapún……en traducir en el parlamento para que unos políticos con la 10ª parte de la preparación que deberían tener se rían de nosotros en sus dialectos.
    Pero con un Estado al borde de la quiebra, porque ahí es donde nos ha llevado el iluminado, esto solo es el principio.

    Y, efectivamente, lo del decreto Ley no tiene nombre. Será para no tener que analizar lo que proponen, por si acaso hay otra solución no improvisada que sea mejor.

    Comentario escrito por pepito71 — 08 de junio de 2010 a las 4:34 pm

  4. 4

    Una de las cosas más graves de lo que ha hecho el Gobierno, a mi juicio, es alentar esta especie de guerra de «funcionarios contra trabajadores». Si hay quien quiere comprar la retórica latente a la medida del Gobierno, esto es, que los funcionarios son unos privilegiados pagados con el esfuerzo de los demás, que sólo vampirizan a la sociedad y que no aportan nada, que se han enriquecido más que nadie en los años pasados y que ahora pretenden irse de rositas encima de tener el trabajo garantizado… es problema suyo. Pero creo sinceramente que le están vendiendo un cuento chino y que se equivoca a la hora de identificar culpables.

    ¿Qué los funcionarios se preocupan por su sueldo? ¡¡Pues claro!! Como todos. ¿No lo hacen los pensionistas y sus familias? ¿No lo hacen los autónomos? ¿No lo hacen los parados? A ver si va y resulta que aquí los únicos que no tienen derecho a preocuparse de su situación son los funcionarios.

    Dicho lo cual, lo peor de esta actitud espoleada sin disimulo por el Gobierno es que va a generar una fractura que va a durar tiempo. Me decía hoy un compañero, y no le faltaba razón, que lo de los funcionarios ya está vendido y bendecido. Que la huelga, si era un éxito, en todo caso, podía acojonar al Gobierno de cara a otras medidas (reconsiderar lo de las pensiones, o lo de la reforma laboral). Pero que, dado el clima generalizado de hostilidad azuzado por el Gobierno y ciertos sectores contra los funcionarios, una mierda iba a arrimar el hombro él para ayudar a los sindicatos a dar imagen de oposición social a unos recortes que, si hay marcha atrás, no será en beneficio de los funcionarios sino de los sectores que están poniéndolos a caldo. ¡Que hagan huelga ellos, decía! Y no puedo negar que tiene su lógica.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 08 de junio de 2010 a las 4:45 pm

  5. 5

    Yo soy autónomo, aunque con parientes directos afectados por la bajada salarial a los funcionarios y mi postura es mucho más matizada. Estoy en contra de esta huelga porque precisamente creo que no ayuda en nada a los trabajadores de la función pública. Si los sindicatos consideraban que tenían que convocar una huelga lo deberían haber hecho mucho antes pero no en defensa de unos salarios (cosa legítima pero torpe en este momento) sino en defensa de una forma de sociedad que incluyera cuestiones que afectan a toda clase de colectivos afectados por la crisis.

    Estoy de acuerdo con Andrés en que se ha alentado un enfrentamiento entre trabajadores públicos y digamos «privados». Este enfrentamiento ya viene de lejos en parte por otras huelgas impopulares y sobretodo por la diferencia de derechos que perciben los trabajadores no públicos respecto a los funcionarios.

    De todas formas si queremos verlo desde el punto de vista egoísta del propio salario, hay que recordar que los sueldos públicos a menudo son una referencia (aunque sea indirecta) para trabajadores privados de un mismo sector.

    En definitiva a mi modo de ver los sindicatos han perdido el norte y se han convertido en una pata más de las instituciones. Representan a los trabajadores tanto como las organizaciones empresariales me representan a mi como microempresario, o sea nada de nada.

    Comentario escrito por Jordi P. — 08 de junio de 2010 a las 5:20 pm

  6. 6

    Totalmente de acuerdo, Jordi, de la primera a la última letra.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 08 de junio de 2010 a las 5:38 pm

  7. 7

    El problema Andres, es que lo que se deberia reclamar, es que los sindicatos ejerzan una acción POLITICA, y no administrativa o simbólica, pero para eso no se les invitó a la fiesta de la democracia….

    Comentario escrito por casio — 08 de junio de 2010 a las 6:49 pm

  8. 8

    Los sindicatos estan (o deberian estar) para compensar de alguna manera el desequilibrio de poder que existe entre empleador y empleado a la hora de negociar. Y si negocian es porque su relacion es exclusivamente economica. La Administracion puede arbitrar entre ambos en determinados casos y zanjar conflictos que las partes no puedan o no quieran resolver. Y si lo puede hacer es porque, primero, actua (o deberia actuar) como un agente independiente e imparcial y , segundo, porque tiene la legitimidad para hacerlo. Una «negociacion» entre funcionarios y administraciones publicas es completamente absurda. En primer lugar porque el juez es tambien parte (y siempre puede tirar de Decreto Ley) , pero fundamentalmente porque en realidad no hay nada que «negociar». El Estado paga lo que le da la gana, de acuerdo a la manera que el gobierno tiene de repartir el presupuesto. Y no hay otra instancia superior a la que acudir, porque no puede haberla.

    Que los sindicatos pidan a la ciudadania que comprenda e incluso apoye una huelga de funcionarios es como pedirle a los accionistas de una empresa que se pongan a protestar contra el consejo de administracion que ellos mismos han elegido. Igual de logico que unas elecciones organizadas por los empleados del Santander para elegir al sustituto de Botin.

    Entre los muchos danhos colaterales, los que apunta Jordi P. . El viejo truco patronal de «fidelizar» al lider sindical dandole mano para la contratacion e invitandole de vez en cuando a una mariscada se institucionaliza asi como forma de gestionar la funcion publica. Bienvenidos a Sindicatos Verticales 2.0, ahora sindicalistas con Wifi incorporado.

    Comentario escrito por (InVino)Veritas — 09 de junio de 2010 a las 3:21 am

  9. 9

    Aquí en el Hospital Clínico de Valencia la huelga ha sido como sigue…

    1. Nadie ha hecho huelga

    2. Los (infantiles y estériles) intentos de piquetes por parte de los liberados sindicales a la entrada del Hospital se han saldado con cuatro reproches del tipo «¡ya era hora que vinierais a las 8:00 al Hospital!». Je,Je…

    Y 3. Todavía un sindicato medico (CSIF) ha reprochado que la Administración ha dictado unilateralmente los servicios mínimos en el Hospital. Vamos, que no han sido negociados. Manda cojones cuando no ha hecho huelga ni Dios.

    En fin, lo que todos nos preveiamos. En mi opinión los sindicatos han hecho lo que «dice el manual que hay que hacer», otra cosa es que funcione…aun así la «Pax Romana» administración/sindicatos está mas que pactada (al menos a nivel autonómico-sanitario). Mientras los sindicatos tengan la sarten de la selección del personal, lease control/mangoneo de las bolsas de trabajo/contrataciones, por el mango, aquí no se mueve nadie de la foto.

    PD. Excelente artículo Andres. Lo secundo pixel por pixel.

    Comentario escrito por Garganta Profunda — 09 de junio de 2010 a las 8:35 am

  10. 10

    Hola Andrés,

    poco más podría añadir.Solo decir que los sindicalistas de USO (Union Sindical Obrera) disponen de la Caja de Resistencia y Solidaridad (CRS) (el nombre es de verdad, no de coña) para abonar a los trabajadores lo que pierden por hacer huelga…¿qué sentido tiene asi la huelga?. He mirado un poco rápido también en CCOO y UGT pero no la he encontrado; no sé si estará con ese nombre o serán más discretos al regularla…

    En todo caso, la brecha entre función pública y empresa privada es enorme, y sobre todo la especial inquina y odio que nos tienen.

    Comentario escrito por Bárbara — 09 de junio de 2010 a las 9:12 am

  11. 11

    Al final no hice huelga por motivos varios. El principal: palmaba pastaba. El segundo: No me creo a los sindicatos. Y etc, etc…

    Lo que ha apuntado Bárbara del odio e inquina que nos tienen es una de las cosas a analizar. La gente odia a los funcionarios pero les gustaría serlo o que sus hijos lo fueran.

    Un saludo.

    Comentario escrito por josé luis — 09 de junio de 2010 a las 10:55 pm

  12. 12

    Prudencia en las cuentas públicas es lo que hace falta

    Comentario escrito por info-derecho — 10 de junio de 2010 a las 6:15 pm

  13. 13

    DEUDAS y BURROS:

    Se solicitó a un prestigioso asesor financiero que explicara esta crisis de una forma sencilla, para que la gente de a pie entienda sus causas.

    Este fue su relato:

    Un señor se dirigió a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran.

    Buena parte de la población le vendió sus animales.

    Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada burrito, y otro tanto de la población vendió los suyos.

    Y a continuación ofreció 300 euros y el resto de la gente vendió los últimos burros.

    Al ver que no había más animales, ofreció 500 euros por cada burrito, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.

    Al día siguiente mandó a su ayudante con los burros que compró a la misma aldea para que ofreciera los burros a 400 euros cada uno.

    Ante la posible ganancia a la semana siguiente, todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros, y quien no tenía el dinero lo pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca.

    Como era de esperar, este ayudante desapareció, igual que el señor, y nunca más aparecieron.

    Resultado:

    La aldea quedó llena de burros y endeudados.

    Hasta aquí lo que contó el asesor. Veamos lo que pasó después:

    Los que habían pedido prestado, al no vender los burros, no pudieron pagar el préstamo.

    Quienes habían prestado dinero se quejaron al ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; entonces no podrían seguir prestando y se arruinaría todo el pueblo.

    Para que los prestamistas no se arruinaran, el Alcalde, en vez de dar dinero a la gente del pueblo para pagar las deudas, se lo dio a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada gran parte del dinero, sin embargo, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado.

    El Alcalde dilapidó el presupuesto del Ayuntamiento, el cual quedó también endeudado.

    Entonces pide dinero a otros ayuntamientos; pero estos le dicen que no pueden ayudarle porque, como está en la ruina, no podrán cobrar después lo que le presten.

    El resultado:

    Los listos del principio, forrados.

    Los prestamistas, con sus ganancias resueltas y un montón de gente a la que seguirán cobrando lo que les prestaron más los intereses, incluso adueñándose de los ya devaluados burros con los que nunca llegarán a cubrir toda la deuda.

    Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida.

    El Ayuntamiento igualmente arruinado.

    ¿Resultado final?:

    Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo, el Ayuntamiento BAJÓ EL SUELDO A SUS FUNCIONARIOS.

    Comentario escrito por Marianito Gafotas — 11 de junio de 2010 a las 8:27 am

  14. 14

    No puedo suscribir el punto 5. Lo de que los ciudadanos puedan, a través de sus representantes, decidir sobre la función pública, podría servir si los ciudadanos pudieran decidir sobre sus representantes.
    Tambien se ve una patrimonización de algunos servicios públicos, autonomos?? – como por ejmplo , la Universidad, aparentemente refractarios a todo lo que no sea guisarselo y comerselo ellas mismas….
    PD.- Pepito71, vas a acabar con úlcera. Tu te quejas reiteradamente de una monger – sin duda lo es- como la Pajín ,pero olvidas que es una monger de fachada. ¿15.000 euros al mes? ¿ 200.000 euros al año? Pecata minuta… otros monger que no ves, cuestan menos pero valen más. Fraga puede presumir de número uno en la oposición pero nos deja en Galicia un mausoleo equivalente a 3000 Mongerpajines( y subiendo, putos arquitectos..). Paco Camps, zombimonger que nos preside, tiene unos meritos laborales similar a los de esta señora, ha estado a punto de postularse a presidente del gobierno de Egpaña y nos esta dejando una herencia de deudas ocultas de miles y miles de mongerpajines…seguro en en Andalucía y Cataluña tenemos mongerpajinatos similares..asi que tanta fijación cansa. Solo es una estupida bien apoyada, pero sus posibilidades de hacer daño son muy , pero que muy limitadas para traerla siempre a escena. Y perdón por el OT.

    Comentario escrito por galaico67 — 15 de junio de 2010 a las 8:53 am

  15. 15

    Galáico:

    Tienes más razón que un santo. Y Gallardón tiene un equipo de asesores que duplica al del jilipollas del presidente. Ya lo sé. Y de Camps mejor no hablar, que socialistas hay en todos los partidos, como decía Von Hayek, y el camino al infierno está plagado (pavimentado) de buenas intenciones, como dice el refrán inglés. Por otra parte, lo peor no es justificación de lo malo y viceversa. Lo que es malo es malo per se, lo haga la monger o Camps o Gallardón.

    La úlcera ya la tengo hace años, no en vano entiendo de economía y la que se nos ha echado encima se veía venir, a pesar de los negacionistas vocacionales y apriorísticos por prejuicios políticos, a pesar de ser por ello un antipatriota; pero para alegría de todos, porque subir los impuestos ahora es de izquierdas, ergo es bueno -sic-, en mi empresa, multinacional -de las mejores-, nos van a bajar también el sueldo, después de echar al porcentaje necesario de trabajadores.

    Gracias por preocuparte por mi salud.
    Saludos.

    Comentario escrito por pepito71 — 15 de junio de 2010 a las 1:06 pm

  16. 16

    Pepito, lo peor es que la gente usa la cabeza para embestir y que no nos queda otra que elegir la forma de «morir». Ya no hace falta ni parlamento, sería más lógico votar a un solo hombre en cada partido y que se repartieran luego las opciones de voto, como en una S.A..
    No son buenos tiempos para la ética. Va a haber que pedir un «cursus laboralis» previo a los que gusten del «cursus honoris», a ver si así nos libramos de mongers, faramongers y zombimongers…

    Comentario escrito por galaico67 — 15 de junio de 2010 a las 3:37 pm

  17. 17

    Sí, una buena criba previa a los políticos sería fundamental para que sólo puedan tomar decisiones personas con la formación no ya necesaria sino suficiente no ya para eso sino para poder pensarlas sin cometer faltas de sintaxis y espresarlas verbalmente sin faltas de ortografía.

    Nos libraríamos de mucha morralla.

    Comentario escrito por pepito71 — 16 de junio de 2010 a las 12:15 pm

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