De dónde venimos
Todos somos hijos de nuestro tiempo. Ustedes, nosotros, y también esta su página web que hacemos entre todos, que vio la luz del mundo el 14 de febrero de 2000, mediante la publicación del oportuno manifiesto [1] que afirmaba nuestra firme determinación de traer Orden al Caos y satisfacer “sólo a los paladares más exquisitos. Si la inteligencia en armónica comunión con un buen bagaje cultural no es lo suyo, sentimos decirle que esta no es su web”, resumiendo en una única web todo lo relevante y necesario para el Hombre moderno. Este idealista propósito, este compromiso con la eternidad, no obstante, tenía que hundir raíces y crecer en la realidad material de ese preciso momento, en lo que técnicamente aún eran los años 90 y el milenio pasado. Lo que nos lleva a la realidad material de para lo que está quedando esta página: relatos de abuelo cebolleta.
Buscábamos el Logos, y nos encontramos un logo.
Dentro de un siglo y pico, el núcleo de los años 90 (lo que va entre la disolución de la URSS al 11S, simbólica castración del falo financiero occidental) será recordado como la última década feliz de Occidente. Los años del Fin de la Historia, de la despreocupación, del “hemos pasado ganado”. Rusia -dirigida por un alcohólico- estaba reducida a un chiste incapaz de ganarle a cuatro chechenos mal armados, China aún no estaba en la WTO (entraría precisamente en diciembre de 2001 [2]), los tigres asiáticos se revelaban como de papel [3], y en todas las guerras de la década, Irak en 1991 y Serbia/Kosovo en 1999, los “buenos” ganaron con tal superioridad que sufrieron más bajas por fuego amigo que enemigo. Fue el punto álgido de lo que algunos quisieran llamar Civilización Occidental 2.0 (la 1.0, un siglo antes, había implicado a tope un colonialismo ya no presentable)– y como todo culmen, llevaba en si el germen de su derrota.
Primero como tragedia, y luego como farsa.
Pues la “victoria”, la facilidad con la que iba todo lo neoliberal que aún se podía vender como chupiguay a amplias capas de población, engendró lo que siempre engendra: hybris, que culturalmente se plasmó en una actitud de “todo vale, podemos hacer lo que queramos – y lo que queremos es hacernos ricos y pasarlo bien”. Cinismo, corrosión e irreverencia de bajo nivel lo anegaron todo, incluyendo las mentes adolescentes que se formaron en aquella década, y también a esta su página amiga, donde quizás hemos logrado superar el cinismo después de trabajarlo mucho y deconstruirnos, pero el tono corrosivo e irreverente probablemente ya siempre será parte de nuestro ADN.
Volviendo a nuestra Misión, el Caos ha resultado ser un poco más durillo y resistente de lo que pensábamos. Esto no implica un fracaso: hemos reportado de todos los Mundiales y Eurocopas [4] desde entonces. De las posibilidades del Sporting de Gijón [5]. De todos los estrenos relevantes del séptimo arte [6]. De la actualidad teológica [7]. De todas las elecciones generales y locales [8] (a menudo acompañado de porras electorales que, sin ánimo de echarnos demasiadas flores, se han acercado más al resultado final que los Mainstream Media, prueba de que LPD ha tenido éxito en el cultivo de una Mente Colmena superior a las más excelsas emanaciones culturales de la Cultura de la Transición [9]). El tema más importante de todos (metel.la, tanto las bases teóricas como el cómo lograrlo) ya lo resolvimos bien al principio [10] (combinado, además, con una lectura sobre la inmortal ciencia del materialismo histórico), y consecuentemente ya no hemos tenido que volver a él. (Pero volvimos a él, en una única ocasión, para dejar claro que los arcanos del HAMOR no tienen secretos para nosotros, mediante el artículo más visitado, y además por varios órdenes de magnitud, en la historia de La Página Definitiva: el del 50 Sombras de Grey [11]) ¡Incluso estamos al día de series [12] y todo ese rollo moderniqui que ahoa se lleva! Fracaso no. Como mínimo, estamos en el buen camino, aunque dando un rodeo.
Sombras en un proyecto de Luz
Decíamos que aquí está todo lo que el Hombre Moderno necesita. Ahora bien, ¿qué ocurre con la Mujer Moderna? Pues aquí está, seguramente (y pese a nuestra inmersión ocasional en el “mundo chicas [13]”), el principal handycap de esta su página amiga. Es lo que tiene nacer en los 90, la década que intentó convencernos de que las mujeres ya habían logrado la libertad y podían hacer lo que quisieran… siempre que quisieran ser muy delgadas, heterosexuales, y asumir el rol tradicional, si bien como signo de modernidad se les permitían unos añitos de estudio y desenfreno (siempre que el body count no superara al de la pareja) antes de emparejarse. En fin, esto es un proyecto a largo plazo, supongo que nos ocuparemos durante los próximos 25 años.
Un típico día en la redacción.
Los pretendidos rivales
¿Twitter? Nació en marzo de 2006. ¿Facebook? Febrero de 2004. ¿LinkedIn? Mayo de 2003. ¿YouTube? Febrero de 2005. ¿Instagram y TikTok? Posteriores al 2010, ni me los mencionen. Advenedizos todos. ¿Quién puede mirarlos a todos por encima del hombro, y despreciarlos como meros principiantes mientras sigue usando la misma interfaz que en su arranque (ligeramente actualizada con la versión beta de 2006 [14])? Sí: esta su página amiga, La Página Definitiva. Si es que hasta nos adelantamos en 22 días al lanzamiento de Libertad Digital [15].
Losantos nos la tiene jurada desde entonces.
Y Twitter ni siquiera mantiene su nombre original (sin éxito en lo que a nosotros respecta: el deadnaming está plenamente justificado cuando se le hace a gente que deadnamea para ser edgy). Nosotros estamos ya en Mastodon [16] (y en BlueSky gracias al preceptivo puente [17]). Siempre en el filo de lo rompedor. Pero también seguimos por ahí [18], porque no queremos de dejar de alumbrar a los cuñaos, más o menos como también sigue por ahí Su Santidad El Papa [19]. Y no vamos a ser menos.
Al fin y al cabo, ¡esta foto fue nuestra portada durante muchos años!
Confesiones personales
En lo que a mi respecta, puedo decir que soy lpdeño casi de primera hora. Debió ser en la primera mitad de 2001: tropecé con la web haciendo una búsqueda en Google, y me enamoró el tono corrosivo e irreverente. La parte político-económica, en cambio, no me atrajo tanto. Decían cosas muy extrañas, como que las cosas, en el fondo, no estaban tan bien como nos vendían los pesebres mediáticos. Pero yo era joven, era ingenuo, me quedé por las críticas de películas y por la RBBE (que Maradona y la ExYugoslavia tengan en su gloria) [20]…
…y entonces me incorporé al mercado inmobiliario.
El resto, pues se lo imaginan. Ya estaba yo en la cáscara amarga (supongo que es evidente que escribo desde el más profundo resentimiento inmobiliario; por suerte, me rehíce financieramente quitándome de las tostadas de aguacate, pero quedó un poso que encontró su salida aquí). Y LPD se me revelaba como la luz, el faro y la insignia que a todos nos ha de guiar.
Y también les tengo que hacer una confesión. Sé que cada vez me salen artículos más largos y redichos, sobre todo cuando se trata de libros. Pero también es cierto que, de todo el material que he leído en los últimos 12 años (aunque sin llegar al excelso nivel de Guillermo [21], sí me puedo mover en unos 20-25 libros al año), los únicos libros (y series, y películas…) que recuerdo son aquellos de los que he escrito una reseña. Es decir, he convertido a LPD en mi archivador personal. Si no les gusta… ¡pues mándennos algo, joder, que estaremos encantado de acogerles!
El círculo se cerró
Cuando empezó LPD, la Internete era todo campo. Decir “tengo un blog” era casi-casi un arma para ligar. Dulce e inocente pasado. Luego, las cosas cambiaron. Llegaron las redes sociales y las grandes empresas, y de repente tenías que tener tu Google GuachiGuachi, tu iAccount, tu Twitter, tu VLOG en YouTube, y otras mil pijadas más para “ser alguien”. Y el caso es que todas esas pijadas han caído en manos de unos cryptolays y tecnobros que se han visto toda la filmografía de Star Trek… y se han quedado con la cosmovisión de Star Wars (o, directamente, DUNE), mientras posan como “somos la Resistencia” de la manita del nuevo Emperador Galáctico.
Lords of the bytes.
Al final, todas esas pijadas estaban en plataformas que han devenido en pozos de fascismo y mierda a partes iguales. Es decir, Internet ahora es un mero reflejo del mundo real, solo que más salvaje gracias al anonimato. Al final, nuestro lema “La Red está llena de Basura: nosotros somos la prueba” ha resultado una verdad como un templo.
¿Y quién queda como la BERDADERA Resistencia? Pues los que de verdad hemos resistido, con nuestra pequeña web. Sí, señores: tener un blog va a servir, casi, casi, para ligar (si todavía tuviésemos el cuerpo para eso). Y es, hoy en día, casi el último reducto, la aldea gala internáutica, frente al proyecto de enmierdificación del TecnoNúcleo de los nuevos popes, cuya ambición es convertirse no ya en señores feudales sobre la plebe campesina, sino en Dioses todopoderosos.
El estado de la cosa.
¿Nos asusta el reto? Claro que no. ¿Nos asusta que llegue Google y ponga varios billones sobre la mesa? “Asustar” no es la palabra, pero si hemos sobrevivido a Terra Networks [22] sin saber realmente lo que era el TCP/IP [23], creemos que también podemos sobrevivir a Google. Ya los compraremos cuando valgan 17 céntimos.
O, en otras palabras: mientras esta su web siga online, el Caos decrecerá y el Orden aumentará. Y ni siquiera es por la pasta: es porque purifica la mente, porque alguien tiene que encender una luz en la oscuridad, y porque, por citar al Manifiesto Por Los Blogs Que Nadie Lee [24], “llevar agua y cortar leña” es la solución zen a todo. O, en otras palabras: es por vicio. Por vicio y a su servicio, estimado público, durante otros 25 años y siempre, aquí, en nuestro pequeño dominio, hache te te pe dos puntos barra barra tres uvedobles punto la página definitiva puntocom, todo seguido.