- La Página Definitiva - http://www.lapaginadefinitiva.com -

May Corbyn Nuttall?

Cuando el 18 de abril Theresa May, la primera ministra del Reino Unido, anunció que iba a adelantar las elecciones, los pundits y spin doctors electorales aparecieron rápidamente en todos los plasmas para augurar un inevitable desastre del laborismo comandado por el radical Jeremy Corbyn y lo contraponían a las buenas expectativas del moderado y socialdemócrata Martin Schulz en Alemania. También de paso veían que estas elecciones eran una oportunidad para los Liberal Demócratas [1] (aka Lib Dem o los C’s del Támesis).

Nunca segundas partes fueron buenas

Corbyn no parecía estar en su mejor momento. Tras una sorprendente elección como líder laborista en septiembre de 2015, donde contó el apoyo de las bases pero el recelo del establishment laborista, que incluye el —no tan— New Labour (aka blairitas) y buena parte de los parlamentarios laboristas que no dejaron de achacar la derrota a infiltraciones troskas y otros agentes conspirativos. Corbyn siempre había sido un verso suelto, contrario a muchos de los postulados del New Labour: contrario a las privatizaciones, favorable a los sindicatos, poco eurófilo (es decir, poco partidario de la Unión Europea actual, pero ¿es que acaso es posible otra Europa?), favorable a la unificación irlandesa, pacifista y crítico de regímenes que violan los derechos humanos. Así que tras el triunfo del Brexit en el referéndum, muchos le echaron la culpa a su escaso entusiasmo en defender el Bremain o incluso de boicotearlo desde dentro. Pero tras una moción de censura de los parlamentarios laboristas, Corbyn arrasó en la nueva consulta a las bases del laborismo. Sin embargo, el resentimiento de los perdedores perdura, y consideran que Corbyn es un político demasiado extremista, lo que le impedirá lograr los suficientes votos con los que llegar al gobierno, como fue incapaz de conseguirlos el ochentero Neil Kinnock.

Corbyn antes de ducharse

Corbyn ni intentó maniobrar para impedir el adelanto electoral —que debía ser refrendado por una amplia mayoría en el parlamento británico— y en su programa electoral aceptó el Brexit como un mandato del pueblo que ya no tenía marcha atrás —para desesperación de eurófilos y eurócratas—. Pasaron los días, llegó la campaña electoral y Corbyn fue ganando poco a poco el corazoncito de los electores ante una campaña sin aparentemente errores garrafales. Mientras, el partido UKIP —eurófobo, recalcitrante y xenófobo— seguía el guion que le tenían previsto: una vez conseguido su objetivo del Brexit, sus votos irán a otros partidos, principalmente el conservador, y acaso podrá lograr algún parlamentario, tal vez para su líder Paul Nuttall. Los Lib Dem no parece que vayan a remontar estas elecciones, y seguirán con sus escasa decena de parlamentarios defendiendo el espíritu del futuro europeo. El partido nacional escocés, SNP, parece que perderá algunos de los parlamentarios que tenía, pero manteniéndose alrededor de los cincuenta.

Por la otra parte, May se las prometía muy felices, y su intención era asentar su liderato en el partido conservador consiguiendo una mayoría más amplia de la que posee actualmente, con la excusa de fortalecer su posición negociadora en el Brexit. Sin embargo se ha ido desinflando debido a una campaña electoral mala, donde cometió el error de enfurecer a su electorado con el llamado «impuesto de la demencia», al proponer en su programa electoral que los bièjos con cierto patrimonio tuvieran que pagar por las atenciones domiciliarias, computando la vivienda para el patrimonio. Teniendo en cuenta que los conservadores son más votados por bièjos y en áreas inglesas fuera del entorno urbano londinense, no parece que fuera una propuesta que la iban a recibir gratamente. Además, gran parte del éxito del thatcherismo fue la de convencer a la clase media(na) de que ya no eran unos parias proletarios sino unos dignos propietarios e inversores, con sus planes de pensiones y sus casas en propiedad. Y a ningún propietario le gusta que venga el estado a robarle lo que se ha ganado con chanchullos, contactos, dedicación, esfuerzo e inteligencia. También debilitó la imagen de May el no asistir al debate entre candidatos de los partidos y el no aceptar ningún cara a cara con Corbyn.

Ni tampoco parece que May esté gestionando bien la respuesta a los recientes ataques terroristas inspirados en la brutalidad del Daesh. May ya ha propuesto como remedio un recorte de las libertades individuales con mayor control policial, cuando Corbyn le echa en cara [2] que han sido los recortes en el número de efectivos policiales los que han propiciado esta mayor inseguridad. Y es que revisando la hemeroteca nos podemos encontrar con declaraciones de May llamando lobos llorones [3] a las asociaciones de policías que se quejaban de los recortes que llevó a cabo cuando era ministra del Interior. Es chocante, que como pasó en España, tiene que llegar la derecha para atreverse a recortar las fuerzas policiales. Otro traspiés fue cuando Michael Fallon, el ministro de defensa, criticó unas declaraciones [4] sobre los ataques terroristas de Boris Johnson, el ministro de Asuntos Exteriores, pensando que eran de Corbyn.

Parece que todavía hay partido según la evolución de la diferencia de las intenciones de voto entre conservadores y laboristas de YouGov, aunque el resto de las empresas demoscópicas, por ejemplo ICM, tienden a decir que el pescao ya está tò vendío

Mientras que a finales de abril los conservadores sacaban más de veinte puntos a los laboristas en los sondeos, ahora la mayoría de las encuestas dan ya «solo» una decena de puntos mientras que es de reseñar que el estudio de YouGov da una ventaja mínima de cuatro puntos. Precisamente la encuesta de YouGov es la que ha atraído más emoción a las elecciones, ya que en caso de que se cumplan sus previsiones, May no conseguiría la mayoría absoluta. Si uno es un peón negro, esta visión demoscópica alternativa se podría explicar fácilmente porque YouGov trabaja para The Times, medio del magnate Murdock [5] Murdoch, que intentaría de esta forma mantener movilizadas a las bases conservadores.

Parece que la discrepancias de YouGov con las demás empresas encuestadoras viene al tratar el posible voto oculto, que hasta ahora ha favorecido a los conservadores, y el entusiasmo del voto jobêno, que a la hora de la verdad se emborracha en el pub y pasaba de hacer cola para votar. Si el voto jobêno acudiera a votar como si fuera a un partido de fútbol y el voto bièjo indeciso no se decantara as usual por los conservadores, quizás saltaría la sorpresa en Westminster.

Modelo para armar de LPD: Garicano estaría orgulloso de nosotros ya que aprendimos Python en una tarde para hacerlo

A partir de los resultados de las elecciones de 2015, hemos «calculado» a grosso modo qué ocurriría si cambian un poco los votos entre conservadores y laboristas, dejando a los demás partidos tal como están ahora. Los conservadores necesitan tener un 6 % de diferencia con los laboristas para alcanzar la mayoría absoluta de 326 parlamentarios. Aunque si no llegaran al 6 % pero sobrepasaran el un 3 % de diferencia, todavía podrían contar con el colchón de 10-15 parlamentarios de derechas (independientes, irlandeses del norte protestantes) o algún pacto por el puestecito la gobernabilidad del país con los escasos parlamentarios Lib Dem.

Desgraciadamente la güija se nos estropeó tras intentar obligarla a que nos dijera que la Juve iba a ganar la Champions y la que acabamos de encargar en China está retenida en un contenedor del puerto de Valencia por la huelga de estibadores, por lo que solo nos atrevemos a hacer un breve repaso de los posibles escenarios a los que pueden dar lugar las elecciones.

El primer escenario posible es el denominado Master and Commander, donde tal como previó May, los conservadores amplían su mayoría absoluta y todos los analistas glosan el olfato político de la nueva Iron lady que supo llevar a buen puerto a la nave conservadora tras el acoso de los piratas de Bruselas y el lumpen laborista. Las proyecciones de escaños [6] apuestan por este escenario, salvo YouGov. Por la otra parte, Corbyn, volvería a convocar a las bases laboristas que, para tremendo enfado de los blairitas, le confirmarían como líder de la oposición.

En What happens in Vegas, May se la jugó todo al negro y a punto estuvo de quedarse sin nada, pero por un pelo consigue un resultado comparable al actual, conservando la mayoría absoluta. Su liderazgo quedaría ligeramente dañado —May, si no sabes torear, p’qué te metes—, pero sería perdonada en cuanto empezara a repartir prebendas.

En Mutiny on the Bounty la cosa se pone más interesante. Los conservadores pierden la mayoría absoluta pero todavía están en disposición de formar gobierno. Los cuchillos conservadores empezarán a lanzarse apuntando a la cabeza de May y ya veremos cuánto tiempo es capaz de resistir May, o si es otro miembro del partido conservador el encargado de formar gobierno.

En el escenario Red Dawn Corbyn es capaz de dar la vuelta a todas las encuestas y consigue más parlamentarios que May, para lo cual necesitaría una diferencia del voto con los conservadores de más del 2 %. Formaría un gobierno en minoría [7] con acuerdos más o menos soterrados con los nacionalistas escoceses. Los blairitas tendrían un fuerte impulso para cortarse las venas, pero al final se las dejarían largas, para que el pelo les tapara los ojos y Corbyn no pueda notar sus miradas de odio. En España, Pedrojo se atribuiría el papel del Corbyn español, mientras PABLO se congratularía de que el PABLO británico [8] haya ganado. A muchos les parecerá descabellado este escenario, pero precisamente hemos leído a nuestro gurú demoscópico predilecto [9] que ha echado mano de su Casio tras ver las últimas encuestas reseñadas en la Wikipedia y considera que es posible desde la victoria de los conservadores por 17 puntos hasta una ventaja de los laboristas por 3 puntos… y no vamos a ser nosotros, meros aprendices de brujos demoscópicos, los que pongamos en duda la palabra de nuestro maestro y guía.

Y hemos dejado para el final, el escenario preferido por unanimidad en la última convención de LPD, Anarchy in the U.K. Los conservadores no sobrepasarían a los laboristas por un 3 % por lo que no podrían formar gobierno con sus aliados, pero los laboristas todavía tendrían menos escaños que los conservadores, tal como apunta la previsión de YouGov. Así que la única posibilidad de gobierno sería uno con los laboristas en minoría, pero dependiendo de los nacionalistas escoceses e incluso de votos de católicos socialdemócratas irlandeses, y rizando más aún el rizo, de los parlamentarios del Sinn Féin, que ya veríamos si dejarían de lado su tradición de no aparecer por el parlamento británico con tal de apoyar a Corbyn. Sería en principio un gobierno bastante inestable, que tendría que negociar el Brexit con los eurócratas, bajo una presión tremenda de todos los medios conservadores: las portadas de The Sun iban a ser memorables. ¡Todo un prometedor espectáculo!

Pd: Para todos aquellos que echan de menos la magnas porras electorales de LPD, todavía están a tiempo de apostar por quién ganará las elecciones británicas [10].

В 1вин зеркало каждая ставка может стать выигрышной. Простая регистрация, зеркала для безопасного входа и щедрые бонусы ждут всех азартных игроков!