Guía para nuevos votantes
Tal vez el lector se haya enterado: estamos en año electoral. Unas elecciones que, visto que van a pivotar mayormente sobre la ETA catalana de ISIS, parecen abocarnos a cuatro años más de derecha, ahora aderezada con centro reformista telegénico. Son también las primeras elecciones en las que van a votar los que nacieron después en 1996, cuando los Abdominales Más Duros de Occidente se asentaron en el Palacio de la Moncloa. Una nueva generación que ha mamado toda su vida la hegemonía política de la derecha como algo natural. El relevo a nosotros, la Generación Aznar [1]. Si, a vosotros nos dirigimos, jóvenes y jóvenas de 18 a 22 años, ahora que os incorporáis al rito electoral, para contaros de qué va este aquelarre (con tonillo paternalista condescendiente, para tapar la sensación de “¡qué viejos somos!” que nos da pensar que nosotros ya votábamos cuando vosotros aún no habíais nacido).
Vuestro mundo lo ha configurado en gran medida Jose María Aznar. Especialmente en lo que realmente importa, que es lo crematístico: nos metió en el euro e inició una burbuja de crédito y deuda que os vais a comer con patatas durante los próximos 20 años. Cómo mínimo. Ahí está la Crisis en toda su gloria, y con ella todo lo que necesita una persona para tener una vida adulta: trabajo, vivienda y algún tipo de seguro por si las cosas van mal. Con lo cual el campo de juego de vuestras vidas ha quedado ya configurado para décadas y décadas. En una forma, además, que vuestros mayores nunca podrán ni empezar a entender porque ya se colocaron ventajosamente antes de que todo se fuese al garete y ahora viven de las rentas. Los mismos mayores que os contarán que todo esto es culpa vuestra y de vuestra “falta de esfuerzo”. Todo con tal de no tener que admitir que la hemos han cagado.
Votar: criterios a tener en cuenta
Si ya os habéis dado una vuelta por los archivos de esta vuestra página, veréis que no somos muy amigos de Rajoy (aunque algún descarriado [2] siempre hay). Pero eso no significa que pensemos que los votantes del PP son tontos. Esa clase de planteamientos no son productivos para entender la política. Lo que pensamos es que el mantra tan repetido de que “los políticos tienen que dejarse de politiqueos y ocuparse de los problemas de la gente, de lo que preocupa al 99% de los ciudadanos”, que esa letanía es un cuento chino. Si para los problemas que preocupan al 99% de los ciudadanos hubiese soluciones que contentan al 99% de los ciudadanos, estas serían obvias y algún aburrido y gris funcionario se encargaría de aplicarlas. Pero no las hay. Lo que hay, especialmente en la economía, y salvando cuatro cositas de consenso, es un porrón de conflictos de interés. Trabajadores contra rentistas, pueblos contra ciudades, jóvenes contra viejos… Lo de que para esta crisis hay una salida sencilla, blandita y técnica al gusto de todos, y que los políticos deben encontrarla, es una milonga. Los políticos están para resolver esos conflictos de interés de forma pacífica y pactada. Nada más (y nada menos, y si creéis que esto es no es nada y que con el sueldo mínimo los políticos van que chutan, pasaros por una reunión de vuestra comunidad de vecinos). Ejemplo: si eres un jubilado con el piso pagado y tus intereses son que se subvencione a los toros, que TVE siga poniendo esos programas de variedades de José Luis Moreno [3] con su erotismo de baja estolfa, y que te paguen tu pensión aunque haya que sacrificar a dos generaciones en los altares de la austeridad – pues entonces votar al PP es lo más inteligente que puedes hacer, y desde LPD te recomendamos que votes a Mariano, pero vamos, ¡de cabeza! Si no, pues creemos que no te conviene. Lo que queremos deciros: esto no es un reality para buscar al mejor gestor. Es política. Votad a quien –dentro de un análisis más o menos realista- mejor vaya a defender vuestros intereses. Sin cortaros un pelo (y sin caer en la sociopatía [4]). Spoiler: aunque os cuenten la milonga de que hay que votar “lo mejor para España”, los mayores también lo hacen, simplemente confunden “España” consigo mismos.
Pero si todo son intereses partidistas, ¿porqué los partidos no lo dicen? ¿Porqué andan diciendo todo el día que ellos y solo ellos son los que representan a todos los españoles? Pues por una cosita llamada ley electoral, que premia desproporcionadamente al partido más votado (a veces falsamente llamado “ganador” – ganador es quien logra montar una mayoría), respeta más o menos al segundo, y putea desproporcionadamente al tercero y sucesivos. Unos pocos puntos porcentuales en los lugares correctos pueden hacer bailar decenas de escaños. No es un problema de la Ley D’Hondt, sino del tamaño de las circunscripciones, que beneficia a las provincias poco pobladas y perjudica por tanto doblemente a los jóvenes (los correctores de LPD me piden que añada “salvo si son de Soria, Teruel o similares”, aunque tras una consulta con los fact-chequers de LPD descartamos la existencia de cantidades significativas de jóvenes en dichas provincias). El incentivo de sumar unos cuantos engañados a tu base de fieles para ser el más votado es enorme, los beneficios inmensos. Es lo primero que tenéis que tener en cuenta al escucharles: apelando solo a los intereses, ningún partido sacaría más del 25%. Hay que apelar también al bajo vientre para lograr ese puntito adicional que te da el último escaño a repartir.
Partido Popular: Dios, Patria, Rey y Pensiones
Comúnmente llamados “los fachas”, pero eso tomároslo con cuidado. Todo partido relativamente grande tiene su colección de freaks y fanboys incondicionales que –como todo incondicional- da un poco de grimilla al de fuera. Y además aquí hablamos de intereses. Siendo más realistas, el PP es tu abuelo votando con la fe del carbonero a Rajoy, pese a todo lo que ocurrido los últimos cuatro años, para que no lleguen “los jovenzuelos esos de Venezuela” a cargarse la Constitución, que lo ha oído en la tele, entre pelis del oeste y reposiciones de la filmografía de Pajares y Esteso. Algo que en principio puede sonar inocente y patriota, preocupación por la Constitución-que-nos-dimos-entre-todos-y-que-garantiza-la-convivencia y tal, así que pensad: cada jubilado cobra, de media, 1000 euros al mes [5]. Los que se jubilan este año, 1356 [6]. Tienen Sanidad gratis y el piso lo compraron cuando una hipoteca duraba ocho años. El sueldo medio de un joven, en cambio, apenas supera los 1000 euros [7], y eso que entre dos trabajadores tienen que mantener a un jubilado [8]. El 45% está en el paro. Las perspectivas demográficas para las pensiones en 50 años son aterradoras [9]. El precio de un piso [10]… que os voy a contar. Todo eso ya lo conocéis. ¿Y donde se ha recortado durante la Crisis? En Educación, Cheque Bebé y ayudas diversas a los jóvenes. ¿Vais viendo lo del conflicto de intereses? ¿Entendéis que el PP arrase [11] entre los mayores de 55 años y no se coma un colín por debajo de 40? ¿Y sabéis de quien es la culpa?
Ahora, un poco de historia para explicarlo: esta orientación del Partido Popular a los mayores viene de 1993. En esa lejana era, Jose María Aznar aparentemente iba encaminado a una clara victoria electoral. El PSOE gobernante era la Transición, la Guerra Fría, la crisis económica. Aznar, en cambio, era lo nuevo (sí, en LPD somos tan viejos que recordamos cuando el PP era el partido de los jóvenes, ¡dadnos una muerte digna, con vuestros unfollows o con algún hashtag tipo #FósilesDeLPD!), líder de un partido tan nuevo que asumió feliz el adjetivo “neoliberal” (que aún no estaba tan denostado como ahora, y para quitarse de encima el anterior “franquista”). Pero el líder del PSOE, Felipe González, que otras cosas no pero instinto político tenía a raudales, intuyendo cómo se construye el Ciclo Político Español (ganas las elecciones mediante la ilusión del voto joven, para luego traicionarle y mantenerte en el poder gracias al voto viejo, lógica imperante hasta Rajoy, que directamente ganó con el voto anciano), puso toda la carne en el asador y montó una campaña de “la derecha quiere quitaros las pensiones [12]” que le funcionó a las mil maravillas. Y Aznar puso a Dios por testigo que no iba a perder otras elecciones por culpa de los jubilados. Pese a repetir la jugada en 1996 con dóberman [13] incluido, el PSOE finalmente perdió.
Aznar gobernó entonces dos legislaturas y se retiró en 2004, pensando que lo dejaba todo atado y bien atado en manos de Rajoy. Pero se le cruzaron los atentados del 11-M. Esos ya los recordaréis, son el asesinato de Kennedy de vuestra generación. Y ahora os contaré algo que en el PP nunca admitirán: perder esas elecciones, por el atentado, por la gestión posterior o por lo que fuese, fue lo mejor que les pudo pasar. Porque imaginad que ganan en 2004 y al presidente Rajoy le estalla la Crisis en 2007 en todo su esplendor tras 11 años de gobierno popular. La reputación del PP como buenos gestores se iría al garete para siempre, Zapatero habría gobernado con mayoría absoluta, y a poco que fuese espabilado la derecha se iba a tirar en las catacumbas hasta 2030. Porque esta crisis habría estallado igual gobernase quien gobernase. Es sistémica [14]. Y ha venido para quedarse. La mayoría de los jubilados ya no verán su final. Por eso su interés en que todo siga como está un poquito más. Y ahí está el PP para ofrecérselo.
De modo que a pesar de todo pues lo tienen que ni pintado para volver a ser los más votados, y sobre todo los que más escaños saquen, ley electoral mediante. Lo cual no significa que vayan a gobernar. La estrategia “conmigo o contra mi”, con la que –de nuevo- Aznar unificó a la derecha en un solo partido, no te gana muchos amigos si no sacas mayoría absoluta, pero gracias a vuestro abuelo, al menos estás en puestos de salida para pactar. Lo más importante: no os lo toméis como algo personal.
PSOE: la Cenicienta
Comúnmente llamados “los rojos”, al menos hasta la llegada de partidos todavía más rojos al panorama político y que han dejado al PSOE con un tono ligeramente rosado, y cuyas viejas glorias (González, Leguina) no desentonarían demasiado como tertulianos en Intereconomía. De nuevo, seamos realistas; siguiendo las encuestas [15], el PSOE es vuestra abuela la del pueblo, la que no tiene el graduado escolar (para hacer el cliché completo, vuestra abuela es andaluza.) Trabajó como una mula toda su vida, en el hogar y fuera, sin cotizar, pero ahora disfruta de una humilde pensión de viudedad, bastante menor que la de vuestro otro abuelo. No espera gran cosa del estado, pero lo poco bueno que recibió y recibe lo asocia con Felipe González (Zapatero también puso su granito de arena [16]), y además el Pedro Sánchez es muy guapo, así que les sigue votando. A ella el PSOE sumaba amplias clases medias y ocasionales movilizaciones del voto joven para poder gobernar, junto con un importante apoyo del mundo de la cultura (aquí es obligado deciros, jóvenes que os asomáis al mundo, que los que aquí llamamos “cultura” [17] no es ni por asomo homologable a lo que se entiende como tal en el resto del mundo civilizado). Todo esto lo empezó a perder en 2004, cuando ZP no movió un dedo para pinchar la burbuja de crédito y deuda que Aznar le dejó, y ya lo perdió para siempre en 2011 como lágrimas en la lluvia, tras recortes y rescates bancarios.
Porque lo del PSOE como nido de rojos con cola y cuernos, jóvenes votantes, de nuevo es folklore político: desde hace décadas, el PSOE apoya la OTAN, apoya la monarquía, apoya la permanencia en el euro, apoya el pago de la deuda por encima de cualquier otra consideración (y nos metió una reforma exprés para dejarlo tatuado en la Constitución), realizó en 2010 unos recortes que aún superan cualquier cosa que hiciese Rajoy… parece que el único color rojo aquí es el de la vergüenza que debe estar sintiendo Pablo Iglesias Posse (también conocido como “el Pablo Iglesias del PSOE”). Casi lo único que le quedaba, cuando Zapatero llegó a la Moncloa en 2004, era una cierta socialdemocracia light y la garantía de que, al menos, eran más “sociales” que el PP. Otra víctima de la crisis.
El PSOE se enfrenta a un dilema sin solución: haber hecho políticas de derechas para un electorado natural de izquierdas (o por ponernos letizios: hacer políticas de insider para votantes outsider). Mientras tanto, vive de una base electoral incombustible que tampoco se fija demasiado en la ideología, pero que lentamente enfoca el hecho biológico. Puntos a favor: casi sin quererlo, esta Cenicienta política ha encontrado la Centralidad. El conjunto de los votantes le sitúa prácticamente en el centro-centro, y muy cerca de donde se sitúan el votante medio en la escala ideológica: en el 5, en plena zona “apolítica”. Es decir, lo que vota la gente de bien y de orden, de libertad sin libertinaje, y para qué vamos a votar a los pequeños si esos nunca salen. Que es mucha gente, si tras el paso de ZP y Rubalcaba aún son el segundo [18] y tienen opciones. Pero sobre todo, da mucha facilidad para pactar con casi todo el mundo. A nadie se le va a soliviantar su electorado por pactar con Vacío [19], porque al fin y al cabo, ¡es como pactar con tu abuelita!
Esto es en buena medida mérito de Pdr Snchz y su uso del Horror Vacui: la necesidad [20] de rellenar el Vacío [19] con algo hace que proyectemos en él lo más ligero que tenemos a mano, que generalmente son nuestras esperanzas de que algo mejore. Pues con todas esas ganas flotando en el aire, ha llegado el PSOE, ha creado el Vacío, y lo ha absorbido. Combinad eso con que el establishment se ha dado cuenta que machacando demasiado al PSOE solo fortalecen a Pablemos, y ya han dejado de hablar de una Grosse Koalition, con lo que el partido ha vuelto a remontar ha dejado de caer. Y ahora, con la llegada de Ciudadanos, alguno ya hace números, a ver si basta con los de Rivera y con la bendición de los media, que la naturaleza aborrece el vacío, pero mayor es el Horror del IBEX a la ingobernabilidad.
IU: los últimos románticos
Una de las grandes paradojas de la política española: por un lado, IU es el partido más “político” de todos, en el sentido de que interpreta la política como la resolución de conflictos de interés y no como un permanente concurso de belleza y popularidad, y se posiciona claramente como defensor de un grupo concreto de la sociedad en vez de intentar ser un catch-all-party [21] y everybodies darling. Pero por otro es el partido que más votos obtiene por idealismo romántico. Tiene algo que ver el hecho de que nunca hayan tocado poder en cantidades significativas: así no puedes defender muchos intereses, pero tampoco te corrompes. Ese es su rol en la política española desde que el PCE aceptó una Constitución, un reparto de poder y una ley electoral que les laminó para los restos y les condenó al pozo de la irrelevancia. En vuestra familia, IU sería vuestro tío el sindicalista, el que nunca se vendió. Una figura digna, un referente moral, alguien que siempre habla en un tono razonable, enlazando argumentos lógicos, y les saca los colores a sus cuñados que al final recurren a consignas, tópicos manidos y referencias a Cuba [22] para que se calle. Por alguna razón, se le ha quedado el carácter algo plomizo y fatalista, y nadie quiere sentarse a su lado durante las cenas de Navidad.
Una poco conocida ley cubana permite a las autoridades apresar y deportar a todo aquel que no demuestre de forma fehaciente haber votado alguna vez a IU.
IU es el partido de la buena conciencia, el voto que nunca se equivoca y sin embargo siempre pierde, al que no le queda sino llevar con dignidad su paso por este valle de lágrimas. Quizás aún seáis demasiado jóvenes para verlo así, pero un porcentaje de vosotros acabará allí con el paso del tiempo, como parte del millón de votos incombustibles que IU mantiene contra viento y marea, y que le permite mantener la fe.
Pero hete aquí que este fatalismo ilustrado ha caído presa de un extraño fervor, y cual Don Quijote que ya lleva once salidas para luchar contra los gigantes del capitalismo que invariablemente le apalean, en esta la número doce presentan a Alberto Garzón, el candidato más joven (sé lo que estáis pensando, estimados jóvenes de 18, pero 30 años en la política española es ser un pipiolo), y un proyecto de Unidad Popular que aspiraba a unificar a toda la izquierda a la izquierda del PSOE y que ahora unificará la izquierda a la izquierda de Podemos. Probablemente el resultado sea el de siempre: un millón largo de votos y -con suerte- cinco diputados. Pero tranquilos: siempre os estarán esperando.
UPyD: ¿quién se ha llevado nuestro queso?
El Bufete de Querellas Judiciales, Club de Adoradores de Rosa Díez y Partido Político en lo que sobre de tiempo se enfrenta a las elecciones que certificarán su muerte, con sus votantes diluyéndose en Ciudadanos como el Ebro se vierte en el Mediterráneo. O mejor aún: como las aguas del Ebro reconducidas por medio de un Plan Hidrológico Nacional (énfasis en “Nacional”) a cuencas y embalses donde servirán para lo realmente importante: mantener el chiringuito unos años más. ¿Las razones para el descalabro? Imaginaros a vuestro tío el ingeniero: un señor formado y curtido en la economía real, sin militancia, que de repente se vuelve muy “político” y se afilia a un partido para acabar con las ineficiencias del sistema, que le han cabreado bastante. El problema de vuestro tío es que no logra vender mucha ilusión y cree que todo el mundo, en mayor o menor medida, es como un estudiante de ingeniería que se quedó atascado en algún punto de la carrera, y por eso no puede ver “lo que es obvio” como lo hace él. Si vuestro tío es más o menos íntegro, estará ahora malhumorado y jurando en arameo que no vuelve a acercarse a la política ni loco. Si no, probablemente ya esté en Ciudadanos.
Nacionalistas: ¿qué hay de lo mío?
Muchos de vosotros, jóvenes políticamente vírgenes, tendréis también la opción de votar a algún partido local en vuestro terruño electoral. Según los medios que se consuman en vuestro hogar, estos partidos pueden ser heroicos defensores de una nación cautiva (especialmente según los medios locales que vivan de las mamandurrias administrativas locales) o infames separatistas traidores (esto, sobre todo, para los medios que viven de las mamandurrias administrativas madrileño-centralistas). Sobre su aparición, vamos a darle la razón a la derecha: es culpa del sistema electoral. Porque si haces un sistema electoral que premia el concentrar tus votos en unas pocas provincias en detrimento del resto, no te extrañe que surjan partidos que aboguen por una política que… beneficia a unas pocas provincias en detrimento del resto. Un sistema electoral que la propia derecha se hizo a su gusto y medida en 1977 para desactivar al Partido Comunista de España, el más perjudicado por la ausencia de un sistema proporcional, así que podemos decir sin temor a equivocarnos que la culpa es de los militares franquistas que mandaron la ley electoral ya redactada y por mensajero exprés. ¿Que ahora tenemos nacionalistas que son muy potentes [23] en sus territorios y que incluso se atreven a plantear cosas como la independencia? Se siente, haber elegido muerte.
Estos partidos locales suelen tener más importancia en las Elecciones Autonómicas (podéis deleitaros con un repaso exhaustivo aquí en vuestra página amiga [24]); en las Generales suelen vender su apoyo a investiduras a cambio de favores para el terruño. Que puede sonar feo, pero defender los intereses de tus votantes es impecablemente democrático, estamos juntando todas estas letras para decíroslo. Sistema electoral, insistimos. Sobre sus perspectivas para este 20-D: aparentemente, entre los cuatro grandes (más IU) serán posibles combinaciones suficientes para gobernar, así que se limitarán a dar colorido.
Ciudadanos: Esfuerzo y Leyes Viejas
Llegamos a los nuevos. Aunque en el caso de Ciudadanos lo de “nuevos” tiene su aquel: Ciudadanos existe desde el año 2006 y muchos de sus candidatos ya militaban en otros partidos. Pero bueno, ahí están, petándolo [25] con un poquito de ayuda de los medios y un programa articulado alrededor de tres sencillos ejes: esfuerzo personal, buena gestión, y respeto a la ley. O como nos gusta verlo en LPD: humo, humo, y menudo canelo.
Empezamos por el “esfuerzo”. Según esta letanía, que también habréis oído de vuestros mayores, vuestro bienestar, progreso, carrera y posición en la vida van a depender de vuestro esfuerzo. Todo lo que hace falta para arreglar el país es esfuerzo, con esfuerzo se superan los obstáculos, el esfuerzo todo lo vence. Este planteamiento, aunque fundamentalmente correcto y una base sana para cualquier sociedad, es una farsa en la España realmente existente. En el país en el que os ha tocado vivir, el factor más importante para vuestro bienestar, progreso, carrera y posición en la vida es… el puto piso. La vivienda. Algo tan tonto y que sin embargo se va a llevar entre un tercio y la mitad de todo el dinero que ganéis en vuestra vida. Tendréis primos o conocidos algo mayores, y seguramente podáis verlo: el que ya tiene un piso (de los padres, de los abuelos, de la lotería…) tiene una calidad de vida cojonuda porque incluso los miserables 700 euros de sueldo los tiene para pulírselos íntegramente en ocio y hedonismo, y para el resto ya tiene los tuppers de mamá. Y el que no tiene piso, pues está jodido incluso si gana el doble. Algo que podríais asumir con un “c’est la vie”, pero que no casa del todo con las historias de vuestros padres y abuelos, que pagaron los suyos en diez años como máximo, con un solo sueldo entrando en casa y con varios hijos que mantener. Y os cuesta creer que ellos se esforzaran tantísimo más que vosotros. Como que algo no encaja. Y esto no se soluciona con las cacareadas bajadas de impuestos que Ciudadanos promete para que cada uno pueda quedarse los frutos de su esfuerzo: hasta que un piso no vuelva a costar lo que costaba en relación a un sueldo normal hace veinte años, seguirá habiendo crisis y lo del “esfuerzo” será un cuento chino. O quizás esta vuelta al siglo XIX es la nueva normalidad. A lo mejor es hora de leerse otra vez La Regenta.
Sobre la “buena gestión”, cabe decir que no han desgranado muchos detalles más allá de cambiar nuestra zona horaria y fusionar municipios, una idea que por lo que hemos visto hasta ahora [26] cuesta más de lo que ahorra, y que con un poco de mala leche podríamos explicar por el hecho de que el grueso de los votantes de Ciudadanos está en las ciudades y les parecen cojonudos los recortes que afectan a otros. Por lo demás, la “buena gestión” es un brindis al sol: ¡obviamente, ningún partido va a prometer una “mala gestión”!
En cuanto al “respeto a la ley”, aquí ya tocamos las raíces de Ciudadanos: el tema catalán. El razonamiento de la derecha –aplicable a prácticamente cualquier anomalía de nuestra democracia- es que “esto [la independencia, la república, referéndums vinculantes, una ley electoral proporcional, la revocación del Concordato, la dación en pago…] no puede ser porque lo dice la ley, y no hay nada peor para una democracia que el incumplimiento de la ley”. Aquí disentimos: lo peor para una democracia es que no se cumpla la voluntad popular. Porque eso, y no el cumplimiento de la ley, es lo que hace una democracia. Se nos ocurren unos cuantos regímenes donde no hay democracia y la ley se cumple escrupulosamente. De hecho, ese es un clásico argumento de las dictaduras: “si, el tirano X es muy malo, encierra disidentes, fusila a los que le critican… pero al menos tenemos ley y orden”. Si alguna vez, jóvenes españoles, tenéis el dudoso placer de debatir con alguien de derechas sobre la fascinante época de nuestra historia reciente conocida como Franquismo, tened por seguro que el argumento “ley y orden” caerá en los primeros cinco minutos.
Eso no significa que las leyes no tengan sentido, ¡que a nosotros nos gusta poder pasear por la calle como al que más! Las leyes sirven para dejar fijadas por escrito las normas que nos damos, para establecer un procedimiento de configuración de la voluntad popular, para evitar que tomemos decisiones sin meditar y en caliente, o para asegurar derechos individuales que impidan que el gobierno de la mayoría se convierta en la tiranía de la mayoría. Ahora bien, quitando esto, cuando la ley va por un lado y la voluntad popular por otro, y estamos ante reclamaciones populares mantenidas y defendidas durante años por partes significativas de la población, lo suyo es votar. Con participaciones mínimas, periodos de espera para repetir referéndums, leyes de claridad [27] y todo eso, pero votar. Ciudadanos, en sintonía aquí con la derecha más rancia, confunde la Ley con la Democracia por interés particular y partidista.
Entre estos intereses, y aquí dejamos el prístino campo de batalla de las ideas para meternos en la ciénaga de las luchas electorales, está el quedarse con todos los votantes posibles del PP. Ciudadanos, por volver a la metáfora familiar, es vuestros padres y sus cuñados. Vuestros padres, que por edad en los ochenta tal vez votaron a Felipe González y soñaban con dejaros en herencia un mundo mejor. Vuestros padres, que en 2011 acabaron votando a Rajoy y que se conforman con dejaros en herencia un piso pagado, como fascinante ejemplo de degeneración de su ideal de sociedad (nota: es posible que acabéis igual en 30 años).
“Sentaros en esa esquina y esperad a que nos muramos, y si para entonces no os habéis muerto de asco vosotros también, ¡heredaréis el piso familiar! ¡Al fin podréis empezar una vida adulta tal y como nosotros la conocimos!”
Ciudadanos ha rescatado el mantra del “esfuerzo”, enarbolado hace cuatro años por Rajoy, junto con los otros greatest hits del programa pepero de 2011, como la reducción de las administraciones, las “reformas” que solo afectan a otros y el discurso España über alles y los nacionalistas son los otros. Aunque vuestra madre está dudando entre Rivera y Pedro Sánchez, vuestro padre ya lo tiene claro: Rivera hará lo que el maricomplejines de Rajoy lo quiso hacer. ¿Os contamos un secreto? Si Rajoy, pese a su supermayoría absoluta, no hizo nada de lo que prometió fue porque todo eso era humo. Olvidaros de la “herencia recibida” y del “ejj que Zapabobo nos engañó y tuvimos que incumplir”: Rajoy y los otros 153 diputados del PP elegidos en 2008 tenían la obligación (porque para eso les pagamos entre todos) de fiscalizar al gobierno y estar al tanto de la situación general del Estado y las finanzas públicas. Por no mencionar que la mayoría del déficit estaba en las autonomías que gobernaba el PP. Ellos sabían perfectamente lo que se iban a encontrar, y en vez de decirlo prefirieron mentir [28] como bellacos para maximizar votos y después hacerse los sorprendidos, “vaya lo que nos hemos encontrado, tenemos que subir los impuestos”. Al “mentiroso” de ZP no le procesaron como hubiese correspondido: le pusieron una medalla [29]. Ciudadanos esencialmente va a intentar darle salida a la mercancía defectuosa de Rajoy, a ver si cuela otra vez. Que es probable, porque la alternativa exige replantearse muuuchas cosas.
“Cuando se te cae la economía, la pones debajo de la almohada y entonces viene un ratoncito muy chiquiiito y te la cambia por una nueva prosperidad bien gestionada.”
Con esto, sus expectativas no son malas, a tenor de las encuestas, aunque estas ya les han sobrevalorado otras veces. Para mucha gente, es un partido prefabricado del IBEX, aunque nosotros, influenciados por San Steve Jobs, la vemos como una startup exitosa creada por unos emprendedores en un garaje de Barcelona, que ha llamado la atención del IBEX, quien la ha comprado sobrevalorándola tres pueblos [30] una vez que ha visto que el PP necesita un recambio y que UPyD tiene veleidades sociales [31] y tendencia a decir ciertas cosas [32] en voz alta. Pero para mucha gente, es evidente, venden algo que ellos quieren comprar [33]: que todo está bien, que se merecen algo mejor por su esfuerzo, y que basta con una gestión seria basada en datos para no tener que cambiar su forma de ver el mundo. Así, parece que podrán hacer de bisagra entre PSOE y PP y pillar bastante cacho en el proceso, aunque nuestra democracia nunca ha sido muy gentil con los partidos bisagra. A largo plazo, solo tienes dos salidas: hegemonía o muerte. Veremos por donde va Ciudadanos. Para más detalles, os remitimos a este estupendo libro [34], cuya adquisición a 17.31€ os enriquecería a vosotros incluso más que a nosotros.
Podemos: hijos de la Coleta
En el otro lado del espectro político, ha surgido un partido, este sí “nuevo” con todas las letras, que vendría a ser vuestro primo el perroflauta: ese que tiene descuidados los estudios para ir a manifestarse, ese que siempre os viene ilusionado con un nuevo mesías, una nueva causa, una nueva conspiración o una nueva VERDAD. Durante algunos meses ese partido llegó a volar tan alto [35] que algunos poderosos llegaron incluso a asustarse de veras. Desde entonces las cosas se han desinflado un poquito (aunque cabe decir que ese apoyo perdido probablemente nunca fue firme y no se habría materializado en las urnas, la campaña salvaje de los medios ha sido solo por si acaso), de forma paralela a como los líderes han aceptado reunirse a charlar con ZP, Bono, Vacío, el IBEX35, Preparado… y no es que hablar per se sea malo, es más, cuanto más se hable mejor porque es la única forma de llegar a acuerdos, y al final en democracia de lo que se trata es de construir mayorías y como vas a hacer eso sin hablar de vez en cuando. Lo que sobra es ir regalando DVD’s, libros dedicados o suscripciones Premium a Meetic a todo el mundo. Aunque no sabemos si es más deprimente la forma en que Pablemos se arrastra ante los poderes fácticos con carantoñas y regalitos… o el hecho de que esto tal vez le sume más votos de los que le resta, “qué chico más majo, siempre tiene un detallito”. En Estados Unidos, donde de elecciones y populismo saben un rato, tienen una frase [36] muy ilustrativa al respecto: “Nadie se arruinó jamás por subestimar la inteligencia del americano medio.”
Donde usted, lector de LPD, ve a Preparado haciéndole a Pablemos el apretón de manos secreto de los Iluminati con el que sellar que todo sigue de acuerdo al Gran Plan, el español medio solo ve a un chaval muy preparado y a otro muy majete.
Por ahora, los resultados de las Autonómicas, unidos a las últimas encuestas, vaticinan un apoyo como al que podría aspirar razonablemente IU. Con una buena inyección de esteroides, pero IU al fin y al cabo. En mayo, solo consiguieron gobiernos allí donde la “marca Podemos” se había ocultado detrás de las mareas ciudadanas. Esa es una interpretación preocupante… que sin embargo nadie hizo en el momento, porque los rebuznos histéricos de Esperanza Aguirre y las manifestaciones de extremo centro [37], amplificados por los medios afines, han logrado que las alcaldías de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Cádiz o A Coruña se interpreten como éxitos netos de Podemos.
Con lo que la cosa ya cambia: ya no hablamos de IU, hablamos de gente que puede “ganar” (o que al menos no tiene miedo de salir a jugar “para ganar”, y en esa lógica habrá que leer los troleos de Valencia y Aragón en plan “pues no veo que siempre tengan que gobernar PP o PSOE, nosotros también podemos”). Y como en este vuestro país, queridos púberes, somos una panda de catetos que nos gusta ir con el que va a ganar simplemente por sentirnos también “ganadores”, eso es un plus importante. Uno que IU nunca tuvo, y que ha espoleado una infame campaña mediática de acoso y derribo para dejar claro quién manda, particularmente en Madrid, no sea que cale la idea de que esto es algo más que un accidente y que –Dios no lo quiera- puede hasta repetirse.
A largo, sus perspectivas mejoran: tienen un importante voto urbano y joven, histórica antesala de los cambios electorales. Aunque solo sea porque cada año unos 400.000 jóvenes como vosotros cumplen 18 años, y otros tantos pensionistas abandonan este valle de lágrimas. Salvo recuperación económica que os consiga unos sueldos con que comprar un piso al precio actual sin vender vuestros órganos y en menos de 50 años, eso son medio millón largo de votos que le arañará Podemos al PPSOE por legislatura (excepto si se produce una rebaja permanente de vuestras expectativas vitales, que en vez de tener vida propia os resignéis a que solo podéis tenerla viviendo de vuestros padres y por ello votéis Ciudadanos “para evitar que el coletas me expropie el piso que tanto esfuerzo me ha costado heredar”; y no os creáis, el rebaño mediático ya está en ello). Por eso Pablemos puede permitirse esperar a que la deuda pública llegue al 120% y el Fondo de las Pensiones colapse para ir a por todas en 2019. Aunque nos tememos que su búsqueda de la Centralidad va a resultar en todo eso ocurriendo con él en el gobierno, sin querer salir del euro pero sin una alternativa clara, dejándole la cantinela “la izmierda nos ha arruinado otra vez” en bandeja al PP.
¿Defenderá Pablemos vuestros intereses? De nuevo, recomendamos calma. Algo hará por la cuenta que le trae y porque todos los insiders ya tienen a quien votar, pero solo con los votos de jóvenes hipsters muy activos en Twitter no se ganan elecciones. Particularmente cuando entre los jóvenes la participación es menor que la media [38]. Sin al menos una parte del voto “establecido” no hay posibilidad de ganar y cambiar las cosas, y ese voto establecido no está muy activo en las redes sociales, pero tiene muy claro lo que tiene y que quien se lo toque merece potro, bota malaya y garrote vil. ¿Y qué puede hacer un partido como Podemos en ese caso? Puede defender su triste verdad como IU, o salir descaradamente a por cualquier voto que pueda pillar, como el PPSOE (aunque este igual ya no puede hacerlo tan descaradamente porque tiene una reputación “seria” que mantener, pero para eso ya está C’s), desdibujando su mensaje en cháchara simplona. Con lo que a la hora de gobernar no tendrá un mandato claro y se verá obligado a hacer una política muy parecida… al PPSOE. La lógica implacable del Ciclo Político Español, haciendo su magia. Supongo que lo que queremos deciros es: abandonad toda esperanza de arreglar el mundo con vuestro voto el 20-D.
“Mi núcleo irradiador tensionado desea seducir esos dos laterales tuyos, querida votante media. ¿Te abres para que podamos crear una hegemonía?” “¿Por Dios, crees que con esa cháchara vas a lograr algo?” “Pues a mi primo Íñigo le funciona…”
Perspectivas
Según los medios de comunicación, estas elecciones van a ser “las más decisivas de la democracia”. Nosotros añadimos: igual que las once anteriores. Todas son “decisivas”, “históricas”, “clave” y mil adjetivos espeluznantes más, y tampoco es para tanto, queridos jóvenes. Las cosas llevan tiempo yendo a peor [39] y no hay muchas vías para cambiarlo sin cambiarlo todo. Y los votos tampoco parecen bastar, especialmente porque las decisiones se han desplazado allá donde los votos no llegan: Bruselas, Washington, el BCE… pero por alguna parte hay que empezar, y el voto no es la peor de todas. De hecho, si lo pensamos en una perspectiva histórica, es de las mejores.
¿Qué a veces no sale lo que queremos? Sí, pero eso les pasa a todos. Mirad sino como se quedaron todos los que votaron a Rajoy en 2011. Según indican los más precisos barómetros políticos [40] con que cuenta este país, a partir del 20D tendremos un parlamento bastante fragmentado. El PP puede que solo tenga mayoría con Ciudadanos y DL juntos, lo que significaría una mayoría de derechas completamente esquizofrénica e inútil. La abuelita socialista en cambio podría sumar con ayuda de algún tipo de hexapartito, pero lo que puede ser una opción en tiempos mejores no parece una buena idea con esta crisis. A Vacío se le va a juzgar por sus resultados, no por lograr confluencias chachiguays, y lograr resultados cuando tienes que pasarte el día lidiando con cinco socios se antoja complicado. Aparte de que, con tus votantes tan repartidos, no puedes recortar en ningún lado sin hacerles pupa (al contrario del PP, que puede aplicarle a todo el mundo la motosierra mientras no toque las pensiones). Y encima, Pablemos pondría alguna exigencia poco-institucional-pero-muy-izquierdista para que no parezca que se ha vendido del todo, y que Guapemos no podría aceptar sin romper a la vez con el establishment. Aquí la fantasía es el límite, pero la que a mi me hace ronronear como un gatito es un referéndum consultivo sobre el artículo 135.
Así que por mi parte todavía no descarto la Grosse Koalition. También, porque Ciudadanos y Podemos (salvo sorpasso, que no lo veo) van a poner un precio por su voto, y que será algún tipo de reforma electoral para hacer el sistema más proporcional, porque es eso o irse lentamente por el desagüe. Una GK puede parecer un suicidio de Vacío… salvo que reviente la gobernabilidad a media legislatura y fuerce un adelanto electoral. Por ejemplo, justo después de algún recorte del PP en las pensiones cuando se agote la Hucha [41]. Y por supuesto, también puede pasar todo lo contrario, qué se yo, ¡una mayoría absoluta de UPyD por ejemplo! ¡En algún universo paralelo debe ser posible!
Y esta, jóvenes adultos, es nuestra admonición final: el circo siempre sigue, nadie tiene ni idea de qué va a pasar y nosotros menos que nadie, no os quedéis en casa pero tampoco pongáis todas vuestras esperanzas en la política como medio de redención universal, eso es la ruta a la frustración. Vivid vidas plenas y aprovechad los días, en el estrecho margen que os deja el mundo. De lo contrario, podéis acabar muy mal, escribiendo enfurecidas Cartas al Director, robando “porque lo hacen todos”, con úlceras estomacales, o peor aún: de colaboradores en LPD. Y recordad siempre: en política, si no os sentáis a la mesa… es que sois parte del menú.
¡Bienvenidos a la fiesta de la democracia!