La verdad es que todo el follón catalán llevaba incubándose tiempo, pero nadie le hacía ni el más mínimo caso. ¿A quién le importa? ¡Son catalanes! ¡Pagad y callad, so tacaños! ¡Que aún quedan muchas cacerías de Su Majestad por financiar! Tan sólo algunos individuos privilegiados, particularmente concernidos con lo que depara la actualidad, lo vieron venir. Por ejemplo, Cristiano Ronaldo.
Hace un par de semanas, Cristiano Ronaldo dijo que estaba “triste” [1]. La gente, que en sí es cicatera y mezquina, enseguida achacó la tristeza de Cristiano al intento de obtener un aumento de sueldo. Pero eso está muy lejos de la realidad.
Para hacer España, nada mejor que contratar a un nutrido elenco de mercenarios extranjeros que te defiendan del resto de España, que la insulten y la vejen. Que, para evitar que España se rompa, la dejen hecha una mierda [2]. Eso es lo que hizo el Caudillo en 1936 con su ejército de Regulares, sus Corpo di Truppe Volontarie (en italiano, “carne de cañón”) y con su Legión Cóndor, y eso es lo que hizo el Madrid de Florentino Pérez contratando prácticamente a todos los portugueses que hay en el mundo. Todo, con tal de parar a los catalanes.
La cosa costó, pero al final se vio coronada con el éxito: el Madrid ganó la Liga y el Barcelona, humillado y contrito, por fin bajó los brazos. Se rindió. Aceptó el déficit. El principal agente de la discordia, Josep Guardiola [3], se exilió en Nueva York, como Lorca en 1929, y el pueblo español por fin respiró tranquilo. Pero en apenas unas semanas, parece que todo ha cambiado. Y aquí tenemos otra vez a los catalanes, más gallitos que nunca, con el genial planteamiento negociador de Artur Mas: o nos dais la independencia, o nos dais primero el pacto fiscal y después la independencia. Elegid: o muerte, o yuyu hasta la muerte.
Hay quien dice que el problema es la crisis, el paro, el déficit fiscal y quéséyo. Pero es evidente que el verdadero problema es la debilidad del Real Madrid. El Madrid comenzó la Liga titubeando, aunque muy pronto le puso las cosas claras al Barcelona. Parecía que todo estaba encarrilado, pero Cristiano Ronaldo, habitual lector de Vilaweb y Ara, consumidor compulsivo de programas de TV3 de esos que comunican “somos un país europeo que con España nada que ver”, seguidor de Lluís Llach, ávido devorador de los poemas de Maragall, sabía que algo no iba bien. Y lo dijo: “Estoy triste”. Estoy triste porque todo lo que he hecho en esta vida tenía por objeto la unión de España en torno al Real Madrid, y mira cómo se han puesto ahora los catalanes. De manera que las cosas comenzaron a ir mal. El Madrid hizo el ridículo en sucesivos partidos de Liga y se puso a cinco puntos del Barça.
Y, por fin, este martes, la puntilla. Manifestación del 11S [2]. 600.000 personas salen a las calles de Barcelona para protestar contra el terrorismo de Al Qaeda. Y en éstas que conectan en vídeo con Nueva York. Es Pep. Rodeado del clásico halo sobrenatural. Pep, que dice que él también apoya la independencia. La multitud ruge de alegría ante el compromiso de Pep (que, por otra parte, ya podría haber ido a Barcelona para participar en una manifestación así de crucial, aunque preciso es reconocer que hacerlo desde NY resulta mucho más cool).
En Madrid suenan todas las alarmas. El sábado, el Madrid vuelve a fracasar, con un juego ramplón y previsible. El Madrid se sitúa con cuatro ridículos puntos, a ocho del Barça, nada menos. Si estuviésemos aún en los años de plomo del zapaterismo, podría incluso argumentarse que todo obedece a una estrategia, que Zapatero denominaría de apaciguamiento, pero que comúnmente conocemos como “rendición”. ¿Algún problema? ¡Perdón, nos rendimos! ¡Haremos lo que nos digáis! ¡La Liga es vuestra!
Pero estamos comenzando una nueva edad dorada del PP, y el PP nunca se rinde. El PP es firme. Y si, para mantener los principios, con firmeza, hay que perder Cataluña, pues se pierde. ¿El País Vasco? ¡Pues lo perdemos también, coño! ¿Intervienen España? ¡Que la intervengan! ¿Fuera del euro? Pues volvemos a la peseta, no se hable más. ¡Si ellos tienen Euro, nosotros tenemos 1 € = 565,329 pesetas, y subiendo!
Cataluña, dicen los independentistas, se quiere ir. Desde el españolismo, esforzándose con su contraargumentación, amenazan: “pues si os marcháis… ¡A ver cómo os va en la Liga Catalana! ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!”. Hermoso argumento que, en efecto, mete el dedo en la llaga. Sin España, la Liga catalana será un monólogo del Barcelona, rodeado de equipos menores. Un rollo de Liga. ¿Cómo va a funcionar una Liga nacional en la que se pretende que un equipo es el depositario de las esencias patrias? ¿Cómo van a ganarle los demás?
Por contraste, fíjense en lo entretenida que sería una Liga española sin el Barça, con el Madrid ganando el 95% de los títulos y avasallando a sus rivales jornada sí, jornada también. ¡A por el récord de los 150 goles por temporada! ¡Queremos la bandera española como segundo equipaje!