Menos mal que el Real Madrid ha salido a rescatar nuestro país de las garras de sindicalistas que odian a España y hacen huelgas para que no salgamos de la crisis. Menos mal que el Madrid se ha convertido en un referente, un guía para los españoles.
Porque, miren Ustedes, ya está bien de que los sindicalistas que odian a España se piensen que los españoles somos maricones. Cuando un español está enfermo, pues se bebe una botella de anís del mono y ya no duele nada. No necesita un médico, que lo único que quiere es verle en pelotas. Y cuando un español tiene un problema con otro español, pues lo acuchilla de noche en un callejón, no necesita Justicia que lo único que hay ahí son más maricones con togas y pelucas, que lo he visto en la tele, y sólo debe permitirse que haya tribunales para meter en la cárcel a los menores de edad y a los pederastas siempre y cuando no pertenezcan a la Iglesia, pues un español no computa que un sacerdote delinca y, por lo tanto, lo ignora. Si no lo miro, no lo oigo y no hablo de ello es como si no ha pasado ¡entonces qué más da! Tampoco un español necesita Educación, que sólo sirve para que los niños de mayores se hagan sindicalistas y odien a España cuando se tomen una caña. Lo que no te enseñe la vida en la calle, con tu navaja en la mano, no vale para nada, no es competitivo. Y quién necesita una ley para que no te bajen el sueldo o que no te despidan cuando estás enfermo. Si tienes navajas y botellas de anís del mono, más que suficiente: te emborrachas y te acuchillas a ti mismo cuando te despidan y España sigue adelante, también campeona del mundo en suicidios ¡a por ellos, oé! Y ni mucho menos necesitamos protestar, huelguear odiando a España o derecho a llevar la contraria. Cuando un español está en contra pues se calla, se pone todo rojo en la esquina del bar y no habla con nadie en un rato y ya se te pasa, cuando llevas un par de botellas de anís del mono encima. No falla. Sólo necesitamos los españoles, eso sí, que nos den el fútbol por la radio como Dios manda. Y eso lo hemos logrado ¡sin sindicatos! ¡sin huelgas! Sólo bebiendo mucho anís del mono encerrados en casa o en los bares sin protestar ¡Y luego odian a España! ¡Pero si es el lugar donde todos tus sueños se hacen realidad sin mover un dedo!
Y la viva prueba de todo esto es el Real Madrid. Sin pases, sin triangulaciones, sin bascular, sin canalizar, sin oscilaciones, transiciones o tres puñeteros pases mal dados. El Madrid ha recortado todo eso. Lo ha recortado con Mourinho, un entrañable caudillo, escapando por garajes y toda suerte de agujeros cuando los que odian a España le han acosado, amenazado e incluso han estado a punto de encadenarse a una farola los muy sanguinarios. El Madrid encarna perfectamente el mensaje: todo, todito, para el engominado. Donde esté el de la gomina: patapum.
Eso es lo que deberían hacer los españoles en sus centros de trabajo, los que los tengan, y los que no, pues también. Todo para el engominado. Tu salario, tu salud, tu tiempo. Tu mujer ¿por qué no? Si vas a acabar matándola igual.
Dicho todo esto, les cedo el espacio de los comentarios para las apreciaciones técnicas del encuentro. Yo me he levantado de la siesta, me acicalado todo contento, me he bajado al bar y me he encontrado el partido en el minuto 73. Yo no sé qué cachondeo horario hay en esta España de sindicalistas que ¡hala! ¡venga! Se toman una caña. Impunemente. A la luz del día. Provocando con sus pegatinas.