Como de costumbre, LPD ya lo anticipó: en marzo de este año ya sabíamos que el PP iba a ganar, cómo iba a ganar, y qué consecuencias iba a tener todo ello sobre el escenario mediático español [1]. Hoy, abundamos en ello y profundizamos, con un cierto regusto amargo de “¿por qué volver sobre cuestiones que los lectores de LPD ya sabían desde hace años, aunque el Resto del Mundo las ignorase?”. Y también de “¿cómo es posible que aún no tengamos un cargo?”.
Mariano ganó las Elecciones. Los medios afines celebraron tan magno evento como la ocasión lo merecía. De extrema derecha a derecha civilizada: La Gaceta ya abría el mismo 20N con un premonitorio “Acabó la pesadilla”. El día 21, La Razón pasó a denominarse “La Razón del cambio”. ABC aumentó el tamaño de la tipografía de su cabecera, como diciendo, “ABC, más del PP que nunca”. El director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, como siempre adelantado a los acontecimientos, dio un auténtico espectáculo en la última semana electoral, jornada de reflexión incluida, filtrando encuestas [2].
Por último, El País celebró la victoria con sendos editoriales incendiarios, uno de ellos para pedir, directamente, la dimisión inmediata de Rodríguez Zapatero de su puesto de Secretario General del PSOE. Y no sólo por haber hundido a su partido, por su pésima gestión de la crisis, etc. Por algo mucho más grave: por su “nepotismo en algunas decisiones de política industrial” o, si empleamos el traductor simultáneo PRISA – Español: “El hijoputa de Zapatero nos quitó el fúmbol para regalárselo a sus amigos de Mediapro”.
Eso en cuanto a los periódicos. Las radios y cadenas de televisión, pues pueden Ustedes imaginárselo. El Marianismo es como el Milenarismo: va a llegar, y quién sabe por cuánto tiempo [3].
Si lo que han vivido los medios hasta ahora, con la caída de la publicidad y la fragmentación de las audiencias, ha sido un drama, lo que les espera en los próximos años es un auténtico invierno mediático. Pero no de los normales, no; un invierno de los de Juego de Tronos [4], que durará años, y con una única receta mágica posible: Mariano, dame argo. Mariano, ayúdanos, tú que puedes. Mariano, invéntate ayudas del Estado y toda la publicidad institucional que puedas poner a nuestra disposición para sostener un sector estratégico tan importante para la supervivencia de la democracia y una opinión pública crítica como lo es el constituido por los medios de comunicación al servicio del poder que tenemos en España. Que sí, que está claro que el Estado va a hacer unos recortes salvajes, pero lo primero es lo primero.
Por otra parte, está el drama de la audiencia. Toda esta gente que lleva siete años viviendo de la crítica al PSOE y a la ETA, … ¿A qué va a dedicarse ahora, que parece que no hay ETA para mucho tiempo más [5], y quién sabe si tampoco PSOE? (Normal, dirá el tertuliano-tipo: ¡si ETA y PSOE son lo mismo!). Parece razonable suponer que el interés del público por los desmanes del malvado PSOE daban mucho más de sí antaño que a partir de ahora, con el PSOE mandando en Andalucía un par de meses más, en el País Vasco (y allí el PSOE es más o menos “bueno”, para algo lo apoya el PP) hasta 2013, y ya está. Se me olvidaba: el PSOE gobierna en Zaragoza y Cuenca: ¡cebaos en sus malvados alcaldes, que queman Iglesias y organizan en sus solares aquelarres de matrimonios gays y lecturas de las obras completas de Juan Cruz!.
En cuanto al nacionalismo, los catalanes están relativamente tranquilos, que para algo mandan también los catalanes “buenos” (dentro de lo que cabe), y con apoyo también del PP. Por último, Amaiur dará juego hasta cierto punto. Pero no parece que con estos ingredientes pueda sobrevivir el tertuliano tipo, en sí voraz, durante mucho tiempo [6]. Y no digamos su audiencia.
Como ya comentamos en su momento, la TDT ha resultado ser un regalito envenenado para casi todo el mundo [7]: grandes inversiones económicas para conseguir audiencias misérrimas del 1%. Grupos como Unidad Editorial (El Mundo), Vocento (La 10), Intereconomía (que emite en una licencia graciosamente cedida por Vocento, pues así de jacarandosa es la legislación española: te da una licencia para que hagas con ella lo que te salga de los huevos, incluyendo realquilarla, mercadear con ella, poner Tarot 24h y otros timos audiovisuales,…) o Libertad Digital y sus fallidas licencias de TV local, se han gastado cantidades muy importantes de dinero para que no les vea ni Dios. Y no parece que la cosa vaya a mejorar mucho en los próximos años.
Pero el sufrimiento de las concesionarias de TDT no es nada comparado con el de aquéllos que optaron a las dos licencias analógicas graciosamente aportadas por ZP a sus amigos de PRISA y Mediapro, ambas en situación gravísima gracias a sus inversiones audiovisuales y la ruinosa guerra del fútbol [8]. Hoy Cuatro ya ha sido absorbida por Telecinco, y es más que probable que La Sexta acabe en manos de Antena 3.
La TV es el principio y el fin de todas las cosas. No hay ningún medio de comunicación en España que gane tanto dinero como Antena 3 o Telecinco. Pero sólo son rentables las que concentran la mayoría de la audiencia, es decir, las dos más grandes. Todo lo demás genera pérdidas. Enormes pérdidas. Por ejemplo, La Sexta le ha costado a Mediapro, hasta la fecha, unas pérdidas superiores a los 400 millones de euros. La compra del 100% de Sogecable por PRISA, en 2007 (en lo más alto de la burbuja), salió por 2.000 millones de euros. El capricho de Cebrián, apenas unos meses después de la muerte de Jesús de Polanco [9], ha hundido al grupo en la miseria.
Los dos periódicos españoles más influyentes, El País y El Mundo, quedan en una situación particularmente difícil. No tienen una TV fuerte, y tratan de desembarazarse, a toda prisa, de lo que les queda en el sector audiovisual, cuyas aventuras (Cuatro, Sogecable, CNN+ y el fútbol de pago, en el caso de PRISA; Veo TV, en lo que se refiere a Unidad Editorial) les han dejado a la intemperie. En el caso de Unidad Editorial, le hizo mucho más daño aún la compra de Recoletos a precio de oro (1.100 millones de euros), también en el año mágico de 2007. Es decir, El Mundo se ha arruinado para comprar el Marca (¡siempre el fúmbol!).
Mariano, el único motivo de que comprásemos el Marca fue darte gusto con nuestro titulares sobre el Real Madrid: ¡Ayúdanos, Mariano! ¡Hazlo por madridismo!
Los dos grupos necesitan imperiosamente mejorar sus resultados y enjugar endeudamiento, y por eso se han convertido apresuradamente (desde la derecha y desde la izquierda) al credo del Marianismo. Pero habrá que ver si Rajoy tiene mucho interés en salvar a un periódico que ha intentado cargárselo durante años, para colocar a Aguirre, o, por el contrario, prefiere ayudar a un periódico que ha intentado cargárselo durante años, para colocar a Gallardón. Son muchos los llamados por la senda de las subvenciones públicas y el favor gubernamental, pero pocos serán los elegidos. Y no sólo por falta de voluntad, sino porque no hay para todos.